Esta decisión no es menor, considerando que el mercado audiovisual atraviesa transformaciones profundas a nivel global y local, y la APF busca no quedar rezagada en un entorno cada vez más competitivo y fragmentado.
El estudio tiene como plazo tentativo la presentación de una propuesta formal para diciembre de este año, lo que indica que las conversaciones avanzan a buen ritmo, aunque todavía no hay un camino definido. Deportivamente hablando, un punto relevante es que se podría aumentar el número de equipos participantes en el campeonato de Primera División para incrementar también el volumen de contenido disponible para ser comercializado.
Esta ampliación no solo generaría más ingresos por derechos de televisión, sino que también ofrecería mayor atractivo para los patrocinadores y anunciantes, al tiempo que daría más visibilidad a equipos de menor tradición, pero con enorme potencial de convocatoria regional. Sin embargo, esta decisión no es sencilla, pues implica reorganizar calendarios, logística y la competitividad deportiva, aspectos que deberán ser evaluados con cuidado antes de cualquier definición.
En el tablero de posibles interesados aparecen nombres de peso como Fox Sports, el Grupo Vázquez, Versus Sports y Mediapro, todos ellos actores con experiencia en la gestión de derechos deportivos en la región y con recursos financieros significativos. No obstante, el actual operador, Tigo Sports, manifestó su disposición a presentar una oferta superior, aunque fuentes cercanas a la empresa señalan que aún no recibieron el pliego de condiciones para preparar su propuesta.
Lo que sí está claro es que Tigo Sports no es un actor cualquiera, pues su presencia en el mercado paraguayo fue dominante durante años, pero la empresa atraviesa una reestructuración global que podría modificar su apetito por este tipo de activos.
Precisamente, fuentes que pidieron preservar su identidad y que trabajan en Tigo Sports revelaron que la compañía está evaluando seriamente su permanencia en el negocio de los deportes, siguiendo una tendencia regional que ya se observa en Centroamérica, donde la empresa comenzó a desprenderse de unidades consideradas “extras” para concentrar todos sus esfuerzos en el desarrollo de infraestructura de datos y la construcción de autopistas digitales.
Ejemplos concretos de esta estrategia son la venta de Tigo Money y la eventual desinversión en Tigo Sports, movimientos que responden a una lógica corporativa de focalización en el negocio principal de telecomunicaciones. Esta situación abre una ventana de oportunidad para otros jugadores con mayor holgura financiera, como Disney, que mostró interés en este tipo de activos en otros mercados.
La justificación detrás de este posible retiro de Tigo Sports no es menor, pues gestionar los deportes, en especial el fútbol, implica un estrés económico y operativo considerable, ya que requiere equipos de producción, narradores, comentaristas, logística de transmisiones en vivo y una inversión constante en tecnología. Todo esto, sumado a la presión por mantener audiencias y generar contenido atractivo, hace que el negocio sea cada vez más complejo y menos rentable para una empresa cuyo core business es la conectividad.
En palabras de la fuente consultada, en un principio Tigo no tenía la intención de hacerse cargo de todos estos productos extra, pero las condiciones del mercado en su momento llevaron a que asumiera ese rol y hoy, con un panorama distinto, la decisión de salir parece cada vez más plausible.
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