La iniciativa llega en un momento de crecimiento del ecosistema B en el país, que ya supera las 100 Empresas B Certificadas con presencia en Paraguay, y apunta a que cada vez más compañías comiencen el camino hacia modelos de negocio más competitivos, resilientes y alineados con las nuevas demandas del mercado.
"Camino+B es un programa de formación y acompañamiento que ayuda a las empresas a medir, gestionar y fortalecer su impacto social, ambiental y económico. Nace para responder a la creciente necesidad de integrar la sostenibilidad como una estrategia de negocio", explicó María Martha Cabello, directora ejecutiva de Sistema B Paraguay, en entrevista con InfoNegocios.
El programa está diseñado para que empresas de cualquier tamaño o sector puedan conocer cuál es su desempeño en materia social, ambiental y de gobernanza, y transformar esa información en acciones concretas de mejora.
Durante cuatro semanas, los participantes recibirán capacitaciones, espacios de consulta y acompañamiento técnico para completar la Evaluación de Impacto B, una herramienta reconocida internacionalmente que permite obtener un diagnóstico integral de la empresa y construir un plan de acción.
"Durante cuatro semanas, las empresas recibirán capacitaciones, espacios de consulta y acompañamiento para completar la Evaluación de Impacto, obtener un diagnóstico y definir un plan de acción", señaló Cabello.
Según la directora ejecutiva, uno de los principales desafíos que enfrentan hoy las compañías paraguayas no es la falta de compromiso con la sostenibilidad, sino la ausencia de herramientas que permitan medir ese impacto y convertirlo en una ventaja competitiva.
"Uno de los principales desafíos es contar con herramientas para medir su impacto y convertir esa información en acciones concretas", sostuvo.
Para Sistema B, obtener la Certificación de Empresa B representa mucho más que un reconocimiento institucional. La evaluación impulsa mejoras en la gestión interna y fortalece la confianza de los distintos grupos de interés.
"Además del reconocimiento, la certificación fortalece la gestión interna, genera confianza en clientes e inversionistas y abre oportunidades de acceso a nuevos mercados y alianzas", afirmó Cabello.
La tendencia responde a una realidad cada vez más visible en el comercio internacional. Grandes compradores, fondos de inversión y entidades financieras incorporan criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en sus procesos de evaluación, por lo que contar con estándares de sostenibilidad comienza a traducirse en nuevas oportunidades comerciales.
"Cada vez más mercados, clientes e inversionistas valoran empresas con prácticas responsables y una gestión de impacto sólida, convirtiéndose en un factor diferenciador", agregó.
En otras palabras, gestionar el impacto ya no solo fortalece la reputación corporativa, sino que también puede convertirse en un factor determinante para acceder a nuevos clientes, inversiones y cadenas globales de valor.
Actualmente, Paraguay cuenta con más de 100 Empresas B Certificadas con presencia en el país, una cifra que refleja el crecimiento del movimiento de empresas de triple impacto en los últimos años.
Sin embargo, desde Sistema B consideran que todavía existe un amplio margen para que más organizaciones adopten este modelo de gestión.
"Con Camino+B buscamos que más empresas comiencen este proceso y fortalezcan su gestión de impacto", expresó Cabello.
La visión de la organización no se limita al acompañamiento empresarial. También apunta a construir un entorno que favorezca el desarrollo de este tipo de compañías mediante el trabajo conjunto con los sectores público, privado y financiero.
"Desde Sistema B promovemos el diálogo con actores del sector público, privado y financiero para seguir impulsando un entorno favorable para las empresas de impacto. Creemos que generar mejores condiciones para este tipo de empresas será clave para fortalecer su competitividad y acelerar la transición hacia una economía más sostenible", indicó.
Entre las iniciativas que forman parte de esas conversaciones aparecen incentivos como beneficios tributarios, un mayor acceso a compras públicas o líneas de financiamiento que favorezcan a empresas comprometidas con el impacto social y ambiental.
Para este año, la meta de Sistema B es ampliar la cantidad de organizaciones que comiencen a medir y gestionar su impacto a través de Camino+B, fortaleciendo así un ecosistema empresarial preparado para responder a las nuevas exigencias del mercado.
"Nuestro objetivo es acompañar a más empresas paraguayas en la medición y gestión de su impacto, fortaleciendo un ecosistema empresarial más competitivo, resiliente y comprometido con el desarrollo sostenible", concluyó Cabello.
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