La campaña de soja 2026/2027 comienza con expectativas positivas y un objetivo concreto: alcanzar unas 3,6 millones de hectáreas sembradas y una producción cercana a 12 millones de toneladas. A mediano plazo, el sector productivo ya se plantea un desafío mayor: llegar a 15 millones de toneladas mediante una mayor productividad y no únicamente a través de una expansión del área cultivada.
El tradicional lanzamiento de la nueva campaña, organizado por la Federación de Cooperativas de Producción (Fecoprod) junto con la Unión de Gremios de Producción (UGP), tuvo como escenario una finca de un pequeño productor en Maracaná, Canindeyú, una elección que refleja el cambio que experimentó el cultivo en el esquema productivo. Para Alfred Fast, presidente de la Fecoprod, la soja dejó de ser un rubro asociado exclusivamente a los grandes productores y hoy representa también una fuente importante de ingresos para la agricultura familiar.
“Sabemos que el rubro soja no es importante solamente para el país en sí, sino también es el rubro más importante de renta para el pequeño productor”, señaló Fast.
El dirigente destacó, además, que la soja forma parte de un sistema de rotación de cultivos que permite complementar diferentes rubros y contribuir al manejo y mejora del suelo, lo que amplía su importancia dentro de la agricultura.
Más allá de las hectáreas, el sector pone el foco en cuánto se puede producir sobre cada una de ellas. Héctor Cristaldo, presidente de la UGP, destacó que la evolución reciente de la producción demuestra el impacto de la tecnología, la genética y el manejo agrícola.
Según explicó, en los últimos años la superficie cultivada con soja aumentó en alrededor de 100.000 hectáreas, mientras que la producción creció en 2,5 millones de toneladas.
“Eso muestra que la eficiencia de rendimiento por hectárea se está potenciando gracias a la investigación, a la genética, al esfuerzo y la inversión del productor”, afirmó Cristaldo.
En esa línea, el Instituto de Biotecnología Agrícola (INBIO) trabaja en el desarrollo de tecnología y genética adaptadas a las condiciones productivas locales. Actualmente, se encuentra culminando la construcción de un campo de ensayos y sus instalaciones, donde se trabajará con soja, maíz, trigo y cultivos vinculados a la agricultura familiar y de autoconsumo.
El objetivo es generar conocimiento y tecnología local que permitan seguir elevando la productividad de los cultivos y acompañar las necesidades del productor.
La integración productiva es otro de los ejes que acompañan el inicio de la campaña. Fecoprod y UGP vienen desarrollando un trabajo conjunto para acercar a pequeños y medianos productores a las cadenas de valor y fortalecer sus capacidades productivas.
Fast señaló que, solamente desde Fecoprod, durante los últimos 10 años se trabajó con aproximadamente 20.000 familias del sector rural.
El acompañamiento contempla diferentes herramientas, desde semillas e insumos hasta capacitación. Sin embargo, la apuesta también apunta a fortalecer la capacidad comercial del productor.
“Lo que más como Fecoprod estamos haciendo últimamente es unir cadenas. El productor con el consumidor, tratar de que él aprenda a vender bien su producto, no solamente producir, también vender”, explicó Fast.
Cristaldo, por su parte, remarcó que el trabajo conjunto entre las organizaciones permite llegar con mayor eficiencia a las zonas donde existen mayores necesidades y promover capacitación técnica y financiera para las asociaciones de productores.
Para alcanzar los 12 millones de toneladas proyectados, el comportamiento climático será determinante. Fast señaló que las condiciones asociadas a El Niño generan expectativas favorables en cuanto a disponibilidad de lluvias, aunque advirtió que será importante evitar excesos.
La expectativa del sector es lograr una buena germinación, un desarrollo adecuado de los cultivos y una cosecha superior a la del año pasado.
A esto se suma la necesidad de contar con previsibilidad para que los productores puedan tomar decisiones de inversión y producción.
“Pedimos siempre que podamos tener seguridad en el campo, que podamos trabajar bien, que el productor se sienta con previsibilidad y que sepa en qué marco se mueve”, sostuvo Fast.
Con 3,6 millones de hectáreas como punto de partida y 12 millones de toneladas como meta para la campaña 2026/2027, el sector vuelve a poner el foco en una combinación de superficie, tecnología y rendimiento. Y mientras comienza la siembra, la mirada ya está puesta más adelante: 15 millones de toneladas como próximo gran objetivo productivo.
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