En ese sentido, conversamos con Graciela Gubler, propietaria de Gubler Kéfir , quien comentó cómo fue que introdujo esta bebida al mercado paraguayo: “Yo ya hacía, desde joven, desde los 14 años, yogurt; así que no era nada nuevo, solamente los microorganismos eran diferentes. Entonces, empecé a hacer para mis nietos, y me gustó tanto, porque a mí me gusta mucho investigar (tengo un posgrado en microbiología de alimentos) y me encantó. Entonces, pasó el tiempo y dije, bueno, me voy a llevar unos cuantos a Paraguay. Y después, por pedido de algunos, empecé a hacer para vender”.
Durante una visita a su hijo, su nuera le pidió que preparara kéfir para una vecina, una ingeniera química. Lo que empezó como un favor familiar pronto se convertiría en su tabla de salvación. “Dios me iluminó. Empecé a fabricar el kéfir en frascos viejos de Nescafé. No sabés lo que me costaba lavarlos, quitarles la etiqueta y el café seco. Pero así empecé, vendiendo a parientes y amigos”, relató con una honestidad que conmueve.
El punto de inflexión llegó a través de la solidaridad de un inquilino de su casa, especialista en marketing, quien decidió ayudarla a profesionalizar su imagen. Le manejó las redes sociales, cambió la estética de la marca y le dio el impulso visual que necesitaba. Con el apoyo de su hermana y una fe inquebrantable, Graciela se propuso como meta llegar a las góndolas de Casa Rica.
“Llegó el momento y logré estar en las góndolas de Casa Rica con mis kéfires. Después ya empecé a vender mis productos a negocios para que los vendan; yo no voy a los negocios a ofrecer. Cuando Casa Rica abrió Perseverancia me llamaron para hacer un producto que se llama Skyr, que es de Islandia”, acotó. Aparte de estar presente en Casa Rica, también está en Salemma, Carmelitas, entre otras tiendas especializadas y espacios vinculados a profesionales de la salud.
Gubler comenzó a producir ghee (manteca clarificada) y skyr (un lácteo fermentado típico de Islandia), consolidándose como una proveedora de confianza dentro del segmento de alimentación saludable.
Graciela enfatizó que el intestino es nuestro segundo cerebro. El kéfir actúa como un potente probiótico que, al combinarse con fibras (prebióticos), ayuda a regenerar la microbiota intestinal.
En cuanto al consumo, Gubler explicó que “no hace falta tomar grandes cantidades; con un shot de 50 ml diario es suficiente una vez que el cuerpo se regula”. Además del natural, la marca también ofrece vainilla y sabores de arándanos rojos y azules, en presentaciones de menor tamaño.
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