Mónica Aguilar, investigadora de la Facultad de Ciencias Agrarias y de la carrera de Ingeniería Agroalimentaria, explicó que el proyecto surgió dentro de una línea orientada a estudiar especies naturales utilizadas habitualmente en Paraguay y encontrarles nuevos usos y mayor valor agregado.
“Comenzamos pensando en darle un segundo uso y una segunda vida a la yerba mate. Inicialmente evaluamos su aprovechamiento como biomaterial, por ejemplo, para fabricar contenedores para plantines, y posteriormente encontramos todo el potencial que podía tener dentro de la cosmética”, señaló.
La investigación avanzó entonces hacia la fitocosmética, área que aprovecha compuestos provenientes de plantas para desarrollar productos destinados al cuidado de la piel y el cabello.
¿Qué tiene la yerba mate para ofrecer a la cosmética?
Según Aguilar, uno de sus principales atributos es la concentración de compuestos como polifenoles, entre ellos ácido clorogénico, rutina y quercetina, además de cafeína, teobromina y otros componentes que ya son estudiados y utilizados dentro de la industria cosmética.
La investigadora explicó que estos compuestos son de interés por su capacidad antioxidante y por sus posibles efectos sobre la microcirculación. También destacó la presencia de saponinas, asociadas a propiedades tensioactivas, además de vitaminas y minerales como zinc, magnesio y potasio.
A partir de estas características, el equipo trabaja sobre formulaciones orientadas al cuidado de la piel, el cuero cabelludo y distintas zonas del cuerpo.
Entre los productos desarrollados se encuentra un champú con extracto de yerba mate, complementado con romero y caléndula, pensado dentro de una propuesta de cuidado capilar.
También elaboraron una espuma de afeitar, destinada especialmente al público masculino, con una formulación que busca aportar una sensación calmante después del afeitado.
Otro de los desarrollos es una bruma facial que combina extracto de yerba mate con colágeno. La propuesta apunta principalmente a refrescar la piel durante el día, algo que Aguilar consideró especialmente atractivo para un país de clima cálido como Paraguay.
A esta línea se suman un sérum facial, pensado especialmente para zonas como el contorno de ojos; un jabón corporal glicerinado y una preparación de sales de Epsom con sal marina, sulfato de magnesio y yerba mate, concebida para baños destinados al descanso de piernas y pies.
“Buscamos reunir distintos productos que puedan incorporarse a una rutina habitual de cuidado, tanto para hombres como para mujeres”, indicó.
De la formulación al testeo
El desarrollo no se limitó a combinar ingredientes. Aguilar explicó que los productos fueron sometidos a distintas etapas de evaluación, incluyendo análisis fisicoquímicos, controles de pH, pruebas microbiológicas y testeos dérmicos.
Según señaló, actualmente se encuentran en una fase de evaluación de vida útil, con formulaciones que inicialmente apuntan a una duración mínima de un año. Dependiendo del tipo de producto, utilizan conservantes naturales, como ácido ascórbico, o conservantes permitidos para aplicaciones cosméticas cuando la formulación así lo requiere.
La respuesta obtenida durante las primeras presentaciones fue positiva, según la investigadora. Los productos fueron exhibidos tanto en actividades organizadas junto al sector yerbatero y el Ministerio de Industria y Comercio como en encuentros realizados dentro del campus de la UNA.
“Las personas que pudieron probarlos mostraron muchísimo interés y también recibimos consultas sobre cuándo podrían adquirirse”, afirmó.
Lo natural vuelve al centro
Para Aguilar, esta respuesta acompaña una tendencia más amplia dentro de la industria del bienestar: consumidores que prestan mayor atención al origen de los ingredientes y buscan productos vinculados con materias primas naturales.
En este escenario, la yerba mate posee una ventaja adicional: forma parte de la identidad y del consumo cotidiano paraguayo.
“El consumidor está cada vez más interesado en volver a lo natural. Estamos en un momento muy interesante para generar valor agregado a una materia prima tan cercana a nosotros como la yerba mate”, sostuvo.
La investigación tampoco se limita al cuidado personal. Desde la facultad también trabajan con productos derivados de otras materias primas nacionales, como mango, stevia y miel, además de estudiar alternativas alimentarias a base de yerba mate, entre ellas bebidas isotónicas.
Una materia prima con posibilidades más allá de la infusión
Aguilar consideró que ampliar los usos de la yerba mate también podría generar nuevas oportunidades para la cadena productiva nacional.
Parte de los remanentes de la industria que no reúnen condiciones comerciales para convertirse en productos destinados a la infusión podrían encontrar una segunda aplicación en sectores como la cosmética o los biomateriales, siempre que cumplan los requisitos necesarios para esos usos.
La investigadora mencionó especialmente el potencial de zonas productoras como Itapúa y Canindeyú, donde también existe producción de yerba mate orgánica.
A futuro, incluso visualiza oportunidades para desarrollar productos de mayor valor agregado dirigidos a mercados internacionales en los que la cosmética de origen natural tiene una presencia importante.
Del laboratorio al mercado
El siguiente desafío será transformar los resultados de investigación en productos comercializables. Actualmente, el proyecto se encuentra en una fase de evaluación técnico-financiera para determinar las condiciones necesarias para avanzar hacia esa etapa.
Aguilar adelantó que esperan dar nuevos pasos hacia el lanzamiento de las formulaciones y que octubre aparece como una fecha posible para comenzar a presentar novedades.
La modalidad, sin embargo, no sería una producción directa de la universidad.
“La universidad no es una industria. Lo que hacemos es desarrollar la investigación y posteriormente trabajar mediante alianzas con empresas, con mecanismos de transferencia, regalías o patentes para que estos desarrollos puedan llegar al mercado”, explicó.
Así, uno de los productos más tradicionales de Paraguay comienza a mostrar otra faceta. La yerba mate ya no aparece únicamente dentro de una guampa o una taza: también empieza a ser estudiada como una materia prima capaz de insertarse en la industria del cuidado personal, el wellness y la cosmética natural.
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