El desempeño estuvo respaldado principalmente por los sectores de servicios, electricidad y agua, agricultura, manufactura y construcción, mientras que la actividad ganadera presentó una evolución negativa que moderó parcialmente el resultado general. Desde la perspectiva de la demanda, el crecimiento estuvo sostenido por las exportaciones netas y el consumo, aunque la inversión mostró una contracción durante el periodo.
Entre los sectores con mayor dinamismo se destacó la agricultura, que creció 11,1% interanual en el segundo trimestre y acumuló una expansión de 12,3% en el semestre. El BCP atribuyó este resultado principalmente a una mayor producción de soja, arroz, poroto, girasol y tabaco, mientras que la menor producción de maíz, algodón, sésamo y yerba mate limitó parcialmente el avance.
Otro de los motores de la economía fue el segmento de electricidad y agua, incluidas las binacionales, que registró un crecimiento interanual de 13%. El desempeño estuvo relacionado tanto con una mayor generación de energía de las binacionales como con un aumento del consumo eléctrico, particularmente por parte de actividades electrointensivas.
En tanto, la construcción avanzó 4,2% frente al mismo trimestre del año anterior y acumuló un crecimiento de 4,9% durante los primeros seis meses de 2026. Según el reporte, este desempeño estuvo asociado a un mayor ritmo de ejecución de obras privadas y a una mayor demanda de insumos utilizados por el sector.
La manufactura también mantuvo números positivos, aunque con un crecimiento más moderado, de 1,8% interanual. Entre las actividades que impulsaron al sector estuvieron la elaboración de aceites, lácteos, azúcar, bebidas y tabacos, productos químico-farmacéuticos, papel, madera, minerales no metálicos, metales comunes y maquinarias. En contrapartida, se registraron caídas en la producción de carnes, molinerías y panaderías, textiles, prendas de vestir, cueros y calzados, entre otros rubros.
Los servicios, que representan el mayor componente de la estructura productiva paraguaya, crecieron 3,4% interanual y acumularon una expansión de 5,7% al cierre del semestre. El BCP destacó los resultados favorables de la intermediación financiera, telecomunicaciones, servicios de información, criptominería, restaurantes y hoteles, comercio, servicios inmobiliarios, actividades empresariales, salud, educación y esparcimiento. El transporte, sin embargo, mostró una evolución negativa.
Exportaciones ganaron protagonismo
Uno de los datos más relevantes del trimestre provino del comercio exterior. Las exportaciones de bienes y servicios aumentaron 11,5% interanual, impulsadas principalmente por mayores envíos de soja, trigo, productos farmacéuticos, maquinarias y equipos, y productos de hierro. También se destacó el crecimiento de las exportaciones de servicios vinculadas a la criptominería y a la maquila. En el acumulado del semestre, las exportaciones crecieron 8,2%.
Las importaciones, por su parte, disminuyeron 5,7% interanual, debido principalmente a menores compras de combustibles, lubricantes, productos de hierro y maquinarias y equipos relacionados con la criptominería. Al cierre del semestre, las importaciones acumularon una reducción de 1,4%.
Este comportamiento hizo que la demanda externa neta se convirtiera en el componente de mayor incidencia positiva en el crecimiento del PIB, con un aporte de 6,7 puntos porcentuales durante el segundo trimestre.
Consumo creció, pero la inversión retrocedió
El consumo total registró un crecimiento interanual de 3,6%. Dentro de este resultado, el consumo privado aumentó 3,2%, mientras que el consumo del Gobierno avanzó 6,2%. El gasto de los hogares estuvo impulsado por servicios financieros e inmobiliarios, restaurantes y hoteles, alimentos, medicamentos, vehículos, electrodomésticos, electrónica y muebles, entre otros segmentos.
La contracara fue la inversión. La formación bruta de capital fijo disminuyó 11,8% interanual, principalmente por menores inversiones en maquinarias, equipos, vehículos, equipamiento relacionado con criptominería y aeronaves. La caída fue parcialmente compensada por mayores inversiones en construcción y en maquinarias agrícolas, forestales e industriales.
Así, el primer semestre cerró con una economía que mantuvo un ritmo de expansión importante, aunque con una composición desigual: fuerte desempeño del agro, la energía, las exportaciones y el consumo, frente a una desaceleración de la inversión y resultados negativos en actividades vinculadas a la ganadería. El cuadro general del BCP muestra que, al cierre del segundo trimestre, los servicios continuaron siendo el principal componente de la oferta, con cerca del 48,8% de la estructura económica.
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