El acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), integrada por Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein, cerró septiembre con avances en distintos frentes. Mientras Brasil se prepara para comenzar a aplicarlo desde octubre, Suiza logró destrabar su aprobación parlamentaria y Paraguay dio un nuevo paso en el proceso de ratificación.
En Suiza, el acuerdo había sido rechazado por el Consejo Nacional en junio, pero volvió a ser tratado luego de que se incorporara un paquete de apoyo para el sector agrícola. El Consejo de los Estados lo aprobó por 35 votos contra 7, con tres abstenciones, y posteriormente el Consejo Nacional dio su aprobación por 118 votos contra 66 y 10 abstenciones. El compromiso contempla CHF 517 millones adicionales para la agricultura entre 2028 y 2033.
El siguiente paso en Suiza todavía está pendiente, ya que el acuerdo podría ser sometido a referéndum. Por eso, la aprobación parlamentaria representa un avance importante, pero no significa todavía que el tratado esté definitivamente ratificado.
En Brasil, en cambio, el proceso ya llegó a una instancia concreta. El Gobierno promulgó el acuerdo el 23 de septiembre y, de acuerdo con el Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios, comenzará a aplicarse bilateralmente con Islandia el 1 de octubre y con Noruega desde el 1 de noviembre. La aplicación con Suiza y Liechtenstein dependerá de que estos países completen sus respectivos procesos internos.
Paraguay también avanzó. El 16 de septiembre, la Comisión de Relaciones Exteriores y Asuntos Internacionales del Senado emitió por unanimidad un dictamen favorable al proyecto que aprueba el acuerdo. El documento busca liberalizar y facilitar el comercio de bienes y servicios, promover inversiones y fortalecer los vínculos económicos entre el Mercosur y los cuatro países de EFTA.
Para Martín Ruiz, gerente general de la Cámara de Comercio Paraguayo-Suiza, estos movimientos son especialmente relevantes porque se apoyan en una relación comercial que ya existe.
“Se espera que el Acuerdo de Mercosur venga a dinamizar relaciones que ya existen”, señaló Ruiz en conversación con InfoNegocios.
Más acceso para productos paraguayos
Actualmente, Paraguay exporta a Suiza principalmente alimentos y productos agroindustriales. Entre los principales productos aparecen la carne, el azúcar, la confitería, las semillas, los productos oleaginosos y los aceites esenciales.
“Pensamos que estos productos van a tener un mejor acceso más competitivo, pero también que va a abrir oportunidades a otros productos de alimentos que pueden tener mejor ingreso al mercado suizo”, explicó Ruiz.
Del otro lado de la relación comercial, Suiza tiene una oferta concentrada en productos de mayor valor agregado. Paraguay importa principalmente productos farmacéuticos, equipamiento para laboratorios, instrumentos médicos y ópticos de precisión, además de maquinaria y equipos. También aparecen productos de consumo como los relojes y chocolates.
Ruiz señaló que la eliminación de barreras arancelarias puede mejorar la posición de productos suizos frente a competidores europeos y mundiales, especialmente en rubros como farmacéutica, maquinaria, equipos médicos, instrumentos de precisión, infraestructura y energía.
Una relación que ya mueve negocios
Según los datos del Gobierno suizo mencionados por Ruiz, Paraguay cerró 2025 con un pequeño superávit comercial frente a Suiza. La relación bilateral alcanzó unos CHF 54 millones, equivalentes a aproximadamente US$ 60 millones, y Paraguay representó cerca del 55% de ese intercambio.
Carne y azúcar concentran alrededor del 87% de las ventas paraguayas a Suiza, mientras que las importaciones desde el país europeo están más vinculadas a industrias de valor agregado, salud, biotecnología y tecnología.
En Paraguay ya operan compañías suizas como Roche y Nestlé, además de MSC, entre otras.
Para la Cámara Paraguayo-Suiza, el escenario que empieza a abrirse con EFTA-Mercosur no parte de cero. El desafío ahora es convertir las nuevas condiciones comerciales en más intercambio, nuevos productos y mayores vínculos empresariales entre ambos mercados.
“Las relaciones están mejorando”, resumió Ruiz. Y, con los avances registrados durante septiembre, el acuerdo empieza a pasar de la mesa de negociación a una etapa en la que los países deberán completar sus procesos internos y las empresas comenzar a mirar qué oportunidades concretas pueden aprovechar.
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