El arroz mira al otro lado del río: el Chaco tiene 400.000 hectáreas por desarrollar

(Por SR) El Chaco podría incorporar hasta 400.000 hectáreas a la producción arrocera, mientras Paraguay proyecta cosechar entre 1,2 y 1,3 millones de toneladas en una campaña marcada por las lluvias.

El arroz paraguayo mira hacia nuevas tierras para ampliar su producción. El Chaco aparece como una de las principales oportunidades de expansión, con unas 400.000 hectáreas potencialmente aptas para el cultivo a lo largo de la ribera del río Paraguay. Sin embargo, el desarrollo de esta superficie dependerá de las inversiones en infraestructura, accesos y acondicionamiento de los terrenos.

En conversación con InfoNegocios, Reinerio Franco, vicepresidente de la Federación Paraguaya de Arroceros (Feparroz), destacó las condiciones productivas de la región y señaló que ya existen empresas que cultivan arroz en la zona con resultados favorables. Aunque el potencial podría ser incluso mayor, su aprovechamiento será progresivo y estará sujeto a la viabilidad económica de cada área.

“Hay zonas con mucho potencial de producción en toda la ribera del río Paraguay. Suelo bastante bueno. Hay ya empresas produciendo en el Chaco con bastante buenos resultados”, afirmó.

De acuerdo con Franco, las 400.000 hectáreas representan una estimación válida de la superficie que podría desarrollarse para el cultivo, aunque no todas requieren el mismo nivel de inversión. Algunas zonas presentan condiciones más favorables, mientras que otras necesitan trabajos de infraestructura y acondicionamiento del suelo antes de establecer la producción.

A esto se suman las distancias respecto de los principales proveedores de insumos y servicios agromecánicos, además de las dificultades de acceso y el estado de los caminos. Estos factores deben considerarse al evaluar los costos de producción y la rentabilidad de los proyectos.

Actualmente, alrededor de tres empresas ya producen arroz en el Chaco con resultados positivos. Para el dirigente gremial, la expansión continuará a medida que se desarrollen las condiciones necesarias, en paralelo con el aprovechamiento de otras áreas productivas de la Región Oriental.

Mientras el sector observa las posibilidades de crecimiento, la campaña actual enfrenta dificultades climáticas. Las precipitaciones retrasaron la preparación del suelo y concentraron las labores de siembra en una ventana relativamente corta, entre la segunda quincena de agosto y la primera de septiembre.

La falta de luminosidad, debido a la sucesión de días con poca presencia de sol, también preocupa a los productores por su posible impacto en la productividad. A esto se suma la previsión de lluvias más intensas para los próximos meses.

Para la campaña en curso, la intención de siembra se sitúa en unas 200.000 hectáreas, por debajo de las 209.000 hectáreas de la temporada anterior y de las 220.000 a 230.000 hectáreas alcanzadas en otros años.

Con esa superficie, Paraguay podría producir entre 1,2 y 1,3 millones de toneladas de arroz. No obstante, Franco advirtió que todavía es prematuro calcular cuánto podrían afectar las condiciones climáticas al resultado final.

Como medida preventiva, los productores reforzaron sus sistemas de drenaje mediante canales principales para evacuar el exceso de agua, mejoras en la nivelación de los campos y pequeños surcos que permiten conducir el agua acumulada en las parcelas. En las zonas más expuestas, también se contempla el bombeo hacia cauces naturales.

Productividad: el desafío de seguir creciendo

El rendimiento promedio nacional se ubica entre 6 y 6,9 toneladas por hectárea, aunque existen diferencias importantes entre productores. Mientras algunos obtienen cerca de 5.000 kilos por hectárea, otros alcanzan entre 8.000 y 9.000 kilos e incluso superan esos niveles.

Franco señaló que la incorporación de tecnología y la mejora de las técnicas de manejo permitirán elevar gradualmente la productividad. Como referencia, Uruguay registra promedios cercanos a las 8,9 o 9 toneladas por hectárea, resultado de una trayectoria más extensa en el desarrollo del cultivo.

Paraguay, que lleva aproximadamente 15 años formando parte de las estadísticas del sector arrocero, ya cuenta con productores cuyos rendimientos son comparables con los de sus pares de Brasil, Uruguay y Argentina.

En materia de calidad, el vicepresidente de Feparroz sostuvo que el grano paraguayo es competitivo dentro del Mercosur y presenta características similares a las de los principales productores regionales.

Así, el crecimiento del arroz dependerá tanto de mejorar los rendimientos y superar las dificultades climáticas como de desarrollar nuevas superficies. En ese escenario, las 400.000 hectáreas del Chaco representan una oportunidad para ampliar la producción, siempre que las inversiones permitan convertir ese potencial en campos efectivamente productivos.

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