La película no espera al estreno para generar impacto, ellos ya construyeron deseo mucho antes, convirtiendo cada aparición en un evento de marca. Utilizan la industria de la moda, como plataforma para revolucionar el marketing desde adentro… y con estilo llevando al rojo como el color del empoderamiento femenino.
Todo está estructurado, empecemos por el primer eje que es la anticipación. ¿Por qué funciona? Porque instala expectativa y engancha al espectador incluso antes de ver una sola escena. En 2025 ya se había sembrado la idea del regreso para 2026. En enero llega el tráiler y, a partir de ahí, todo se activa: filtraciones de rodaje, imágenes del backstage, looks del elenco. Se despierta la memoria emocional del público, y evidentemente más de uno volvió a ver la primera película.
Las frases icónicas reaparecen como el inolvidable “Los detalles de tu incompetencia no me interesan” y el contenido vuelve a circular. Ahí es donde el marketing deja de ser promoción y se convierte en cultura.
Las marcas lo entendieron rápido. Tanto internacionales como paraguayas se subieron a la conversación con ediciones limitadas y experiencias vinculadas al estreno. La película deja de ser un producto aislado para transformarse en un ecosistema de consumo.
En marzo, el elenco inicia su gira promocional y eleva aún más la expectativa. Cada aparición pública funciona como una pasarela global, generando contenido orgánico y amplificando el deseo. Este movimiento impacta directamente en múltiples industrias: belleza, moda, calzado, maquillaje, accesorios, gastronomía e incluso bebidas. Todos encuentran una excusa para formar parte del fenómeno.
Algunos ejemplos que lo dejan claro
Coca-Cola, a través de su línea Diet Coke, lanza una edición especial inspirada en la película, posicionándose como “la bebida oficial de la pasarela”. Starbucks, por su parte, capitaliza el storytelling con una colección de bebidas basada en los personajes: desde el Latte de Miranda (sin espuma, extra shot de espresso y leche deslactosada) hasta el cappuccino de Andy con leche de avena, caramelo y canela y el espresso con Pana de Nigel. Cada producto no solo se consume, se interpreta.
En Paraguay, la movida también tuvo eco. Juan Valdez Paraguay se suma con su campaña “A Juan Valdez, that’s all”, apostando a una estética sobria y alineada con el universo de la película. Fiore Paraguay lanzó la “Popcorn Bag”, una cartera inspirada en la experiencia del cine, presentada como una pieza de diseño en preventa limitada. No es solo un accesorio, es una declaración de pertenencia al fenómeno.
En paralelo, el sector belleza entra en escena. TRESemmé se posiciona como sponsor oficial del estreno con la campaña “Eleva Tu Look”, enfocada en styling sin frizz, alineando producto con aspiracional. Y como no podía faltar, la moda también se reconfigura, la marca brasileña Havaianas presenta una colección cápsula con fuerte presencia de rojo y glamour, reinterpretando sus clásicas zapatillas bajo una lógica más urbana y fashionista. Con cuatro pares: Havaianas Puffed Up, Maxi Puffed, Over Puffed y Luna Puffed
La música —con Lady Gaga y Doechii en el tema “Runway”— refuerza el ADN de la película, mientras que Vogue cierra el círculo con una portada que une a Anna Wintour y Meryl Streep, borrando la línea entre ficción y realidad. Una jugada editorial perfectamente calculada.
Incluso las salas de cine entendieron que no se trata sólo de proyectar una película. Espacios como Cine Itaú o ben Ciudad del Este generaron experiencias previas al estreno, aliándose con academias de modelaje como IS Model Academy para crear activaciones con estética fashion. Cine Itaú Pinedo, por ejemplo, impulsó sorteos para armar looks completos en colaboración con marcas como Nice, Joseph, Kalua, Isadora y Calzados CEI. La experiencia empieza antes de sentarse en la butaca.
Es así que nuestro director David Frankel no lanza sólo una “película” acaba de despertar nuevamente un fenómeno de la moda y el marketing. Porque un contenido cinematográfico también es un producto, ya que generan una dinámica mediática que invita a participar a otras marcas a colaborar. Se integran a una narrativa común, construyen identidad y, en el proceso, convierten el consumo en una experiencia cultural, creativa y aspiracional.
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