“Si yo me relajo, mi equipo se relaja”, afirmó Bogado, en conversación con InfoNegocios.
La historia de Kyrios ayuda a entender por qué el empresario habla de presencia y liderazgo desde una experiencia familiar. La empresa comenzó en 1999, cuando su padre, Andrés Bogado, exjugador de fútbol de salón de Presidente Franco, dio los primeros pasos del negocio con una máquina de coser y mesas de serigrafía para personalizar camisetas.
Según recordó Luis, el emprendimiento incluso comenzó en la cocina de la casa de su abuela, en Presidente Franco, mientras él todavía era niño.
Todo eso que se inició de manera “artesanal” creció hasta convertirse en una empresa dedicada a la fabricación y comercialización de indumentaria deportiva, vinculada, además, con clubes y distintas disciplinas. Hoy, Kyrios cuenta con 32 locales en el país y una fábrica en Presidente Franco.
Pero, para Bogado, el crecimiento no significa que el dueño tenga que alejarse completamente de aquello que construyó.
“El líder es el que dicta el ritmo”
Luis forma parte de la segunda generación de la empresa familiar. Su padre ya no está en la operación cotidiana, pero, según explicó, dejó algo que sigue guiando las decisiones de la compañía: su visión y el semillero que plantó.
“Papá plantó la semilla muy fuerte. Él no está más en la operativa hace años”, contó.
Para Bogado, esa semilla es el sueño que su padre comenzó a construir y que la siguiente generación decidió tomar como propio.
“Él plantó ese sueño, que es el corazón, el alma, la misión, la visión de la empresa”, sostuvo.
Hoy, su papel es diferente al que tenía su padre en los primeros años. Ya no se trata de estar detrás de cada máquina o de cada tarea, sino de conseguir que un equipo completo avance en la misma dirección.
“Tengo un equipo entre siete a ocho personas que son los gerentes y donde yo me enfoco mucho en ellos para que ellos puedan diluir todo el trabajo”, explicó.
La razón, según Bogado, es que una sola persona no puede hacer todo.
“Humanamente una sola persona es imposible”, afirmó.
Por eso, resume su filosofía de liderazgo así: “El líder es el que dicta el ritmo del equipo”.
Si el líder baja la intensidad, el equipo lo percibe. Si está presente, marca objetivos, acompaña y exige resultados, también.
Estar presente no significa hacerlo todo
La idea de “al ojo del amo engorda el ganado” podría interpretarse como una defensa del control absoluto. Pero Bogado hace una distinción.
Para él, estar presente no significa convertirse en el empleado de todos los empleados.
“No es estar en la operativa y que vos estés alzando las cajas todos los días”, aclaró.
Su forma de entender la gestión pasa por delegar, formar equipos y ocuparse de aquello que una empresa en crecimiento necesita de su líder: estrategia, coordinación, seguimiento y dirección.
“Vas a ir delegando, armando estrategias, haciendo tu parte táctica para poder crecer”, explicó.
Un ejemplo reciente fue el operativo de Kyrios durante el Rally del Paraguay. Según contó, estuvo al frente de un equipo de unas 30 personas durante varios días, con jornadas que se extendían desde las 7 de la mañana hasta las 11 de la noche.
Él no estaba levantando cajas ni haciendo cada una de las tareas operativas, pero sí estaba allí.
“Yo estaba ahí con ellos”, relató.
Su función, explicó, era gestionar, coordinar, acompañar y mantener claro el objetivo. Para Bogado, esa presencia es parte del trabajo del líder.
“Es fundamental poder visionarle a la gente y decirle: ‘Bueno, acá vamos bien. Nuestra meta es esto, nuestro objetivo es esto’”, señaló.
Una empresa familiar que ya piensa en la tercera generación
El desafío de mantener esa visión no termina en la segunda generación. Bogado tiene tres hijos y ya piensa en lo que ocurrirá cuando llegue el momento de que ellos decidan qué hacer con aquello que hoy está construyendo.
Según contó, sus hijos todavía son pequeños, pero ya comienzan a visitar la fábrica y a familiarizarse con la marca.
“Mi objetivo, mi sueño, es dejar un legado que ellos puedan darle seguimiento”, afirmó.
Su idea no es obligarlos a repetir exactamente el camino de las generaciones anteriores, sino dejarles una estructura y una visión desde la cual puedan continuar.
“Yo les armo todo, yo llevo hasta un techo y de ahí para adelante ellos tienen que llevar adelante”, explicó.
Para que eso ocurra, considera que no alcanza con heredar una empresa. También hay que transmitir el entusiasmo que permitió construirla.
“Hay que darle ese fuego, esa pasión, para que ellos puedan continuar”, sostuvo.
Su hermano también empieza a tomar la posta
La transición generacional ya ocurre dentro de la propia familia. Luis contó que su hermano menor, Misael Bogado, está comenzando a trabajar en la empresa mientras termina su carrera de Psicología.
Pero Misael también encontró un espacio vinculado con el lado creativo del negocio. Según relató Luis, tiene conocimientos de diseño y llegó a trabajar en una colección relacionada con el piloto paraguayo Diego Domínguez.
Para Bogado, esa incorporación muestra que una empresa familiar también puede nutrirse de los talentos particulares de cada generación.
No todos tienen que hacer lo mismo. Lo importante, según su visión, es que exista una dirección compartida.
“No podés salir de la operativa”
En tiempos en que se repite que el empresario debe salir de la operación para concentrarse exclusivamente en la estrategia, Bogado tiene una mirada bastante más crítica.
“Eso que están vendiendo en redes sociales ahora, que vos tenés que salir de la operativa, que vos tenés que estar nomás en la estrategia, es imposible”, afirmó.
Incluso lo compara con otras profesiones.
“Es como el futbolista que tiene que jugar al fútbol”, dijo. “Es como el músico que no va a dejar de cantar nunca, no va a dejar de componer nunca”.
Para él, existe una diferencia entre quedar atrapado en la operación y conocerla.
Lo primero puede convertirse en un obstáculo para crecer. Lo segundo, en cambio, permite que el empresario sepa qué está pasando realmente dentro de su organización.
Por eso insiste en que el camino está en delegar inteligentemente, pero sin desconectarse.
La frase que repite a sus franquiciados
La misma lógica se traslada al modelo de franquicias de Kyrios. Actualmente, la empresa cuenta con 32 puntos de venta y, según Bogado, 25 de ellos son franquiciados.
Y allí, asegura, repite la misma frase.
“Para mí está. Eso yo le digo a mis franquiciados”, sostuvo cuando se le preguntó si realmente cree en aquello de que “al ojo del amo engorda el ganado”.
“Si ellos no están, eso no va a funcionar”. La frase puede tener décadas, pero, para Bogado, el crecimiento exige delegar, aunque también exige presencia.
El crecimiento de Kyrios tampoco se queda dentro del territorio nacional, ya que Bogado adelantó a InfoNegocios que la empresa apunta a llegar a 50 puntos de venta el próximo año y que este mismo año prepara su desembarco en Brasil, con la apertura de sus primeras sucursales en el exterior.
Sin duda, es un paso importante para una marca paraguaya que, desde Presidente Franco, fue creciendo hasta posicionarse en el mercado de la indumentaria deportiva y que hoy busca demostrar que, en calidad, no tiene nada que envidiar a las grandes marcas internacionales.
Entonces, aunque la frase suene a cliché, Luis Bogado tiene la firme intención de que “al ojo del amo engorda el ganado” siga teniendo sentido en las próximas generaciones y de que sus hijos y quienes vengan después mantengan el mismo fuego, compromiso y cercanía con el negocio que tuvo su familia desde el comienzo.
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