Entre cerros de Paraguarí, Complejo San Francisco proyecta nuevas actividades recreativas y deportivas

En medio de la incertidumbre que generó la pandemia, muchas personas frenaron proyectos, pero Francisca Zárate decidió avanzar. En ese contexto, creó el Complejo San Francisco, un espacio turístico en Paraguarí que hoy gana protagonismo. La propietaria recordó que “el Complejo San Francisco nació en la pandemia”, cuando las restricciones cambiaron la forma de viajar y de reunirse.

Zárate explicó que el emprendimiento surgió a partir de una necesidad concreta. La imposibilidad de salir motivó la búsqueda de alternativas más cercanas y seguras, lo que impulsó la idea. En sus palabras, “la gente ya no podía salir a ningún lado”, y eso abrió la oportunidad de ofrecer un espacio distinto desde lo local.

El complejo funciona desde hace seis años y mantiene una propuesta accesible para distintos públicos. Desde su apertura, estableció una tarifa base pensada para parejas, aunque amplió su oferta con servicios más exclusivos. “Tenemos piscinas privadas que tienen otro precio”, señaló, al referirse a las opciones diferenciadas.

Además, el lugar cuenta con infraestructura pensada para grupos más grandes. Entre sus servicios, ofrece una casa familiar con capacidad para varias personas, lo que amplía el perfil de visitantes. Zárate destacó que “tenemos una casa familiar también, para 10 personas”, ideal para reuniones o escapadas grupales.

La clientela del complejo proviene de distintos puntos del país. Si bien predominan familias y parejas, también recibe visitantes de ciudades como Asunción y Ciudad del Este. Según comentó, “viene gente de otras ciudades”, lo que demuestra el alcance que logró el emprendimiento en los últimos años.

Uno de los principales atractivos del lugar es su entorno natural. El complejo se ubica en una zona rodeada de cerros, lo que permite desarrollar actividades al aire libre como el senderismo. “Está entre cerros”, afirmó Zárate, al describir un entorno privilegiado que conecta directamente con la naturaleza.

Con el paso del tiempo, la propietaria identificó un cambio en las preferencias del público. Actualmente, los visitantes priorizan experiencias más vinculadas al paisaje natural y la tranquilidad. “La gente ahora busca más la naturaleza”, comentó, al explicar esta tendencia que favoreció al complejo.

El emprendimiento también genera impacto en la comunidad local. La gestión se realiza en conjunto con su familia, pero además involucra a vecinos en distintas tareas. Zárate subrayó que “es un trabajo familiar”, al tiempo que destacó la importancia de generar oportunidades laborales en su entorno.

Pensando en el futuro, la propietaria proyecta ampliar los servicios del complejo. Entre las ideas que maneja se encuentran nuevas actividades recreativas y deportivas para enriquecer la experiencia de los visitantes. “Estamos pensando en agregar más cosas”, adelantó sobre los planes de crecimiento.

En cuanto al acceso, el complejo trabaja principalmente con reservas anticipadas debido a la alta demanda. Los visitantes suelen agendar su estadía con varios días de anticipación para asegurar disponibilidad. “Las entradas son con reserva”, indicó Zárate, quien destacó que en temporadas altas el lugar alcanza ocupación completa.

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