La imagen de los silos repletos volvió a instalarse en el campo paraguayo y, con ella, también regresó el dinamismo de las exportaciones agrícolas. Tras una campaña que superó las expectativas de producción, la soja volvió a posicionarse como el gran motor del comercio exterior, mientras que el maíz se perfila para tomar la posta durante el segundo semestre. El resultado ya se refleja en los indicadores del Banco Central del Paraguay (BCP), que muestran un importante crecimiento de los envíos al exterior y un mayor ingreso de divisas para el país.
Para Hugo Pastore, representante ejecutivo de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), el comportamiento de las exportaciones confirma las proyecciones que el gremio venía realizando desde el inicio de la campaña agrícola.
“Superamos los 12 millones de toneladas de producción de soja y eso se refleja en una actividad muy importante en el ritmo de las exportaciones”, afirmó en una entrevista con InfoNegocios. Explicó que el mayor volumen cosechado permitió ampliar la brecha respecto del año anterior, tanto en las exportaciones del grano como en las de los subproductos industriales, especialmente aceite y harina de soja.
Los números oficiales respaldan ese escenario. Entre enero y junio de este año, las exportaciones paraguayas de soja alcanzaron US$ 2.273,8 millones, lo que representa un crecimiento del 50,9% frente al mismo periodo de 2025. En volumen, los embarques llegaron a 5,89 millones de toneladas, un incremento del 43,6%. Argentina continúa siendo, por amplio margen, el principal destino de la oleaginosa, al concentrar el 91,3% del valor exportado, seguida por Brasil, con el 8,2%.
El buen desempeño de la soja también explica buena parte del crecimiento del comercio exterior paraguayo. Al cierre de junio, las exportaciones totales alcanzaron US$ 10.162,8 millones, un aumento interanual del 23,6%, impulsado principalmente por los mayores envíos de granos y aceite de soja.
Ahora, la atención del sector está puesta en el maíz zafriña. Aunque las labores avanzan con un ligero retraso debido a las lluvias y a la elevada nubosidad registradas durante las últimas semanas, Capeco mantiene una visión optimista sobre el resultado final de la campaña.
Actualmente, la cosecha ronda el 25% del área sembrada y, según Pastore, las condiciones climáticas más secas permitirán acelerar los trabajos en los próximos días.
“La información que recibimos desde el campo muestra buenos rendimientos y muy poco impacto de las heladas. Creemos que la producción estará entre 5,5 y 6 millones de toneladas”, señaló.
Ese volumen permitirá mantener una intensa actividad en los centros de acopio, el transporte y la logística durante el resto del año, además de generar liquidez para los productores y fortalecer el ingreso de divisas al país.
En cuanto a los mercados, el mapa comercial permanece estable. Argentina continúa absorbiendo más del 80% de las exportaciones paraguayas de soja, mientras que Brasil se mantiene como el segundo destino. En el caso del maíz, Brasil lidera ampliamente las compras, seguido por Chile, Perú y Uruguay.
Pastore destacó que la cercanía de estos mercados representa una ventaja competitiva para Paraguay, especialmente en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas.
“Con los problemas que hubo en el estrecho de Ormuz, tener como principales compradores a países de la región hizo que el impacto fuera mucho menor. Además, la logística es muy eficiente: las barcazas llegan a Argentina en menos de siete días”, explicó.
No obstante, advirtió que el crecimiento de las exportaciones exige seguir fortaleciendo la infraestructura logística. En ese sentido, insistió en la necesidad de habilitar plenamente el Puente de la Integración con Brasil para agilizar el transporte terrestre de cargas.
Finalmente, el ejecutivo recordó que, aunque los precios internacionales mostraron algunas mejoras temporales impulsadas por el mercado del aceite de soja destinado al biodiésel, el escenario continúa siendo desafiante para el productor.
“Estamos lejos de los precios récord de hace algunos años y, al mismo tiempo, los fertilizantes aumentaron considerablemente. Hoy el margen es estrecho y la eficiencia es clave para que el productor pueda obtener rentabilidad”, concluyó.
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