“Nos iniciamos exactamente el 4 de marzo de 1985. Fue algo que nació de la necesidad, pero también del gusto por la costura que traía desde mi infancia”, contó Sair a InfoNegocios. Su madre era modista de alta costura y ella creció entre hilos, botones y máquinas de coser, aprendiendo desde pequeña los secretos de un oficio que se convertiría en su vida.
Sobre el nombre del emprendimiento, explicó que quiso rendir homenaje a su ciudad y a su santo patrono. Desde aquel primer día, Botonera San Lorenzo ofreció los elementos básicos para la confección, como botones, hilos, cierres, entretelas y encajes. Pero, con el tiempo, la pequeña tienda se transformó en un espacio donde la creatividad y la solución inmediata para el cliente son prioridad.
“Lo que el cliente venga a pedir, lo hacemos. Desde un botón colocado al instante hasta un disfraz personalizado para una escuela o un grupo. Si no podemos, derivamos a algún colega, pero nadie se va sin solución”, relató orgullosa. Los disfraces son, sin duda, uno de los recuerdos que más alegría le dejan: desde el Hombre Araña hasta elaboraciones más complejas, cada proyecto es una historia que nace de la imaginación del cliente y termina en manos de Marisol y su equipo.
No siempre fue fácil. La pandemia puso a prueba su resiliencia y la demanda de gomas para tapabocas se convirtió en un salvavidas inesperado que mantuvo vivo el negocio. “Fueron tiempos difíciles, pero siempre buscamos adaptarnos, innovar y salir adelante”, recordó. Esa capacidad de reinventarse y mantener la esencia del servicio es lo que le permitió sostener el emprendimiento durante 41 años.
Hoy, con 62 años, Sair Cecilia dirige Botonera San Lorenzo con la misma energía de siempre. Sus tres hijos, que crecieron rodeados de hilos y máquinas, son profesionales y cada uno siguió su propio camino. Sin embargo, la impronta del negocio familiar sigue presente: la constancia, el respeto por el oficio y la dedicación a las personas.
Además de vender insumos, Botonera San Lorenzo ofrece servicios rápidos y accesibles para solucionar cualquier inconveniente de confección. Colocan botones a presión en camperas y jeans al instante, con un costo de G. 3.000 por botón colocado, y también realizan cambios de cierres, a G. 20.000 por cada cierre reemplazado. Incluso cuentan con broches especiales para uniformes médicos, entre G. 2.000 y G. 3.000, todo con la idea de que el cliente salga satisfecho sin complicaciones.
Más que un comercio, Botonera San Lorenzo es un reflejo de una vida entera dedicada a trabajar, aprender y entregar algo más que productos: soluciones, creatividad y afecto. En cada botón colocado, en cada cierre arreglado, en cada disfraz terminado, hay 41 años de historia, esfuerzo y pasión que siguen latiendo en el corazón de San Lorenzo.
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