La producción de huevos en Paraguay atraviesa una etapa de expansión, con un promedio de 4 millones de unidades por día y una oferta suficiente para abastecer todo el mercado interno. Sin embargo, el crecimiento también trae nuevos desafíos: los excedentes presionan los precios que recibe el productor y obligan al sector a buscar alternativas para sostener la rentabilidad. La exportación y la industrialización aparecen como caminos para impulsar una nueva etapa de desarrollo.
Néstor Zarza, representante de la Asociación de Avicultores del Paraguay (Avipar), explicó a InfoNegocios que la producción nacional aumentó entre un 20% y un 25% en los últimos años, como consecuencia, en parte, de los períodos anteriores de precios elevados que incentivaron a los productores a ampliar su capacidad.
Actualmente, el volumen disponible permite cubrir la demanda local, aunque también genera excesos de oferta que deprimen los precios para las granjas. Esta situación beneficia al consumidor, que accede a un producto a precios más convenientes, pero representa un desafío para quienes deben sostener sus costos de producción.
“Es parte de las reglas de juego de la oferta y la demanda, como siempre lo estuvimos, también en los momentos en que los precios estaban por las nubes”, señaló Zarza.
Pese a la abundancia de oferta, el consumo de huevos todavía presenta oportunidades de expansión. Según las estimaciones compartidas por el representante de Avipar, el consumo per cápita en Paraguay ronda las 220 unidades al año, una cifra que aumentó en los últimos tiempos, pero que continúa por debajo de los niveles de algunos países vecinos.
Como referencia, Zarza mencionó que Brasil registra un consumo aproximado de 260 huevos por persona al año, mientras que Argentina ronda las 400 unidades. La diferencia evidencia que todavía existe margen para promover el consumo de este alimento y acompañar el desarrollo de la producción nacional.
En cuanto a los costos, el dólar relativamente bajo favoreció especialmente a las empresas que cuentan con instalaciones propias para procesar e industrializar alimentos balanceados. En cambio, las granjas pequeñas y medianas que compran el alimento preparado en el mercado no necesariamente reciben el mismo beneficio, lo que marca diferencias de competitividad dentro de la cadena.
Para el próximo año, Zarza estima que el crecimiento de la producción de huevos será más moderado, con una expansión de entre un 2% y un 5%. Después del incremento registrado en los últimos años, considera que el mercado interno ya no ofrece las mismas condiciones para sostener aumentos pronunciados.
Ante este escenario, la apertura de mercados internacionales aparece como una oportunidad para ampliar el negocio y reducir la dependencia de la demanda local. Aunque Paraguay todavía no exporta huevos frescos de manera consolidada, el sector privado y las autoridades sanitarias trabajan en las adecuaciones necesarias para cumplir con los estándares internacionales.
Uno de los objetivos es avanzar en la habilitación sanitaria para exportar carne aviar a la Unión Europea, un proceso que también podría beneficiar al sector del huevo. Entre las exigencias se encuentran el estatus sanitario del país, el bienestar animal, la inocuidad alimentaria y los controles de enfermedades como la salmonelosis.
“Las mejoras que se puedan ir logrando pensando en la habilitación de los mercados de exportación benefician precisamente a ambos sectores”, afirmó Zarza.
El trabajo conjunto busca preparar tanto a las autoridades sanitarias como a los establecimientos privados para responder a las exigencias de los compradores internacionales. Según el representante gremial, algunas empresas productoras de huevos ya acompañan este proceso.
En paralelo, los ovoproductos —elaboraciones industriales a partir del huevo— representan otra vía para incorporar valor agregado. Zarza señaló que podría haber empresas realizando exportaciones de estos productos, aunque aclaró que no contaba con información precisa sobre las operaciones actuales.
La industrialización permite transformar la materia prima en productos con mayor valor agregado y abre posibilidades comerciales diferentes a las del huevo fresco. Para el gremio, avanzar en esta dirección también contribuiría a fortalecer la cadena productiva nacional.
Zarza considera que Paraguay cuenta con condiciones para desarrollar una producción eficiente, respaldada por costos razonables y disponibilidad de materias primas. Además, destacó que la llegada de nuevas empresas extranjeras puede representar un desafío competitivo para los operadores locales, pero también una oportunidad para incorporar experiencia exportadora y ampliar la cadena de valor.
En ese contexto, la bioseguridad seguirá siendo fundamental para sostener el crecimiento y preservar el estatus sanitario. El representante de Avipar la definió como una de las herramientas más eficientes y económicas para prevenir problemas sanitarios y mantener las condiciones necesarias para acceder a mercados internacionales.
De cara a los próximos meses, los productores también deberán prepararse para la temporada de calor, que plantea exigencias adicionales en el manejo de las aves, además del incremento de la actividad comercial durante las fiestas de fin de año.
Con una producción que ya cubre la demanda nacional, el desafío para la avicultura paraguaya será combinar eficiencia, consumo y apertura comercial para que el crecimiento de la oferta también se traduzca en mejores oportunidades de rentabilidad.
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