Héctor Rubín: “Cuando los chicos aprenden sobre el bienestar animal, empiezan a cuestionar prácticas que hoy sabemos que son maltrato”

Incorporar el bienestar animal como parte de la educación básica y media no es solo una cuestión de contenidos escolares, sino una apuesta a largo plazo por una sociedad más empática y responsable. Así lo sostuvo Héctor Luis Rubín, director ejecutivo de la Dirección Nacional de Defensa, Salud y Bienestar Animal, quien impulsó que el respeto a los animales se enseñe desde la infancia como una herramienta clave para prevenir el maltrato y promover la tenencia responsable.

Desde esta mirada, el bienestar animal no es un tema aislado, sino parte de una visión integral de sostenibilidad: cuidar a los animales es cuidar la salud pública, el ambiente y la convivencia social. “Los animales son seres sintientes, sienten dolor, miedo y estrés. Entender eso desde chicos genera una conciencia que se traslada a todos los ámbitos de la vida”, explicó Rubín.

La incorporación del bienestar animal en la educación responde directamente a lo establecido en la Ley N.º 7513/25 – Bienestar y Protección Animal, promulgada en agosto de 2025. Esta normativa reconoce a los animales como seres sintientes y, en su Artículo 5, dispone que el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) debe incluir contenidos sobre bienestar animal en la malla curricular de la Educación Escolar Básica y Media. En concreto, la ley establece la enseñanza del trato adecuado hacia los animales, la prevención del maltrato, la tenencia responsable y el impacto de las actividades humanas en su vida, asegurando que la formación en empatía, respeto y protección animal no sea opcional, sino parte estructural del sistema educativo paraguayo.

La propuesta busca que el bienestar animal atraviese toda la malla curricular, adaptándose a cada etapa educativa. Aunque la meta es que se incorpore formalmente como asignatura —posiblemente a partir de 2027—, el proceso ya comenzó con acciones complementarias: charlas, actividades educativas, lecturas, visitas a refugios y proyectos escolares que fomentan la empatía y el cuidado responsable, más allá de una simple materia.

Rubín subrayó que este cambio también impacta en la sociedad en general. “Cuando los chicos aprenden, llevan ese mensaje a sus casas. Empiezan a cuestionar prácticas que antes se naturalizaban y que hoy sabemos que son maltrato”, señaló, recordando experiencias en colegios donde estudiantes explicaron a sus familias los alcances de la nueva ley y la importancia de garantizar salud, espacio y alimentación adecuados para los animales.

Uno de los ejes centrales es que este enfoque llegue a cada rincón del Paraguay, tanto a zonas urbanas como rurales. Para ello, Defensa Animal trabaja en campañas de concienciación y en la producción de materiales educativos accesibles, con el acompañamiento de profesionales veterinarios y docentes.

“La sustentabilidad no puede quedar solo en las ciudades. Tiene que ser una construcción colectiva, barrio por barrio, escuela por escuela”, remarcó el director, subrayando que educar en bienestar animal también ayuda a prevenir enfermedades, promover el cuidado del ambiente y fortalecer el tejido social.

En ese sentido, celebró que la sociedad paraguaya muestre cada vez mayor compromiso: más denuncias, más participación y menos indiferencia frente al maltrato. “La balanza se está inclinando hacia quienes aman y protegen a los animales”, afirmó.

Finalmente, Rubín dejó un mensaje claro: seguir denunciando el maltrato y asumir la tenencia responsable como un deber ciudadano. “Educar hoy es garantizar mañana una convivencia más justa, no solo entre personas, sino con todas las formas de vida”, concluyó.

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