Desde la mirada empresarial, Heisecke sostuvo que el principal valor del crédito no radica solo en el monto, sino en su estructura. Explicó que se trata de un financiamiento con previsibilidad presupuestaria, lo que permite planificar obras, sostener contratos y reducir el riesgo de interrupciones que históricamente afectaron al sector.
El titular de la Capaco remarcó que la continuidad del Corredor Bioceánico impacta de manera directa en el empleo. Señaló que una obra de esta magnitud moviliza mano de obra en el frente de trabajo y activa una extensa cadena productiva que incluye transporte, servicios, proveedores de insumos, metalúrgicas, logística y comercios locales.
Además, subrayó que el carácter estratégico del proyecto genera empleo sostenido en el tiempo, una variable clave en un contexto en el que la construcción enfrenta tensiones financieras y necesita estabilidad para sostener puestos de trabajo y capacidad operativa.
Heisecke también abordó el efecto indirecto que este tipo de préstamos multilaterales produce sobre las constructoras privadas. Aclaró que los créditos no financian directamente a las empresas, pero sí crean un entorno más estable al asegurar recursos y cronogramas definidos para las obras públicas.
Según explicó, esa previsibilidad reduce el riesgo sistémico del sector y mejora el perfil financiero de las constructoras ante bancos y entidades crediticias. En la práctica, esto facilita el acceso a líneas de crédito, capital de trabajo y mejores condiciones de financiamiento, fortaleciendo la solvencia privada a partir de una política pública ordenada.
Consultado sobre los riesgos de atrasos o problemas presupuestarios, el dirigente fue claro: la previsibilidad en los pagos resulta la variable más sensible para la estabilidad del sector. Advirtió que las demoras generan un efecto dominó que golpea el flujo de caja, encarece el financiamiento, afecta el empleo y ralentiza la ejecución de las obras.
Finalmente, Heisecke sostuvo que el acceso a financiamiento multilateral constituye una herramienta positiva, pero insistió en que debe ir acompañado de disciplina fiscal y cumplimiento de compromisos. Para el sector privado, concluyó, la infraestructura requiere planificación sostenida, reglas claras y continuidad, no interrupciones cíclicas que terminan encareciendo el desarrollo y frenando el crecimiento.
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