Su propietaria, Vanesa Valverde, recordó a InfoNegocios que todo comenzó con un gran vínculo con el lugar, ya que este espacio era el punto de encuentro de la familia para encontrar paz, especialmente tras el fallecimiento de su padre. Ese recuerdo fue el punto de partida para transformar la experiencia personal en un alojamiento pensado para que otros también puedan desconectarse, rodeados de naturaleza y tranquilidad.
Una historia familiar que se volvió destino turístico
La Casita de Piri empezó con una sola cabaña y hoy ya cuenta con ocho unidades habilitadas, además del sello verde de la Senatur y su participación activa dentro del programa de posadas turísticas.
Valverde destacó que fueron parte de los primeros emprendimientos del esquema impulsado por el ente turístico, en una etapa en la que el turismo interno aún estaba en desarrollo. Con el tiempo, especialmente tras la pandemia, el flujo de visitantes creció de forma significativa, impulsado por el interés de los paraguayos en redescubrir el país.
Naturaleza, experiencia y desconexión real
Ubicada en Piribebuy, la posada se destaca por su entorno natural, con un arroyo con cascadas, piscinas, amplios espacios verdes y zonas de descanso donde la consigna es simple: desconectar.
Uno de sus diferenciales es la libertad que ofrece a los huéspedes, quienes pueden llevar sus propios alimentos y cocinar en el lugar. “La experiencia es más libre y económica”, explican desde el emprendimiento, que además cuenta con tatakua, cocina equipada y fogones para compartir noches al aire libre.
En esos espacios, la experiencia se vuelve más comunitaria: asados, historias, música y contacto directo con la naturaleza forman parte de la estadía.
Atención personalizada y turismo en red
Otro de los elementos distintivos es la atención cercana. Vanesa destaca el rol de su colaboradora María, quien es parte del equipo desde hace años y representa el espíritu de las posadas familiares: hospitalidad, cercanía y trato personalizado.
Además, La Casita de Piri forma parte de la asociación local Asociación de Empresas de Turismo de Piribebuy (Atupiri), que trabaja de forma conjunta con agencias, restaurantes y otros alojamientos para fortalecer el destino.
La idea, explicó Valverde, no es solo atraer visitantes a una posada, sino consolidar la región como un destino completo con experiencias complementarias como el Paseo de las Palmeras, el tour del queso, la ruta de la caña y la artesanía local.
Tarifas y experiencia
El costo de la estadía ronda los G. 140.000 por persona con desayuno incluido, o G. 120.000 sin desayuno, con opciones de comidas típicas como chipa, cocido o platos tradicionales del interior.
Un mensaje final: turismo responsable
Más allá de la experiencia, desde La Casita de Piri hacen énfasis en el cuidado del entorno. “La basura no vuelve sola”, recuerdan como parte de su mensaje de turismo responsable, invitando a los visitantes a respetar la naturaleza y el entorno comunitario.
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