Leandro Petersen: “La federación debe entenderse como marca deportiva y entretenimiento, no como equipo que solo se activa cuando juega”

(Por TA) Las federaciones nacionales de fútbol ya no compiten únicamente dentro de una cancha. También disputan un terreno mucho más amplio y complejo: la atención del público y la inversión de las grandes empresas. En ese escenario, el marketing dejó de ser un complemento y se transformó en una pieza estratégica para sostener proyectos deportivos, infraestructura y expansión internacional, según Leandro Petersen, dirigente comercial y de marketing de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), en una entrevista en la que analizó qué deben hacer las federaciones para consolidarse como marcas modernas.

Leandro Petersen, dirigente comercial y de marketing de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
Leandro Petersen, dirigente comercial y de marketing de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).

Petersen sostuvo que el primer paso consiste en cambiar la mentalidad institucional. Para él, una federación debe entenderse como una marca de deporte y entretenimiento, no como un equipo que solo se activa cuando juega. “La federación primero es una marca. Y compite por la atención del usuario”, afirmó. Ese enfoque obliga a pensar en contenido, posicionamiento y consumo constante, especialmente en un mundo donde el fanático ya no se sienta durante 90 minutos frente a la televisión como ocurría antes.

El dirigente explicó que el gran desafío para las selecciones nacionales radica en su baja frecuencia de competencia. Mientras los clubes juegan varias veces por semana, una selección puede pasar meses sin actividad oficial. Esa pausa, que antes parecía natural, hoy representa una amenaza para la fidelización del público. “Una selección juega un partido por mes, y a veces pasan tres o cuatro meses sin jugar”, señaló, remarcando que el trabajo de marketing debe operar todos los días, las 24 horas, porque siempre hay una parte del mundo despierta consumiendo contenido.

En ese contexto, Petersen subrayó que las federaciones deben construir valor fuera del campo de juego para sostener el interés del hincha. El público joven, según su mirada, consume el fútbol de otra manera: fragmentado, rápido y desde plataformas digitales. Eso obliga a ofrecer experiencias adicionales, narrativas permanentes y contenido que mantenga viva la relación emocional con la camiseta. Ya no alcanza con depender del resultado deportivo o del “día de partido” como único motor de atracción.

Otro punto central que destacó fue el rol de la infraestructura como parte del posicionamiento de marca. Para Petersen, una federación sólida no solo invierte en el seleccionado principal, sino que desarrolla un ecosistema completo. Mencionó cómo el crecimiento de proyectos comerciales permitió sostener instalaciones para disciplinas que históricamente quedaron relegadas, como el fútbol femenino, el futsal o el fútbol playa. Ese desarrollo, explicó, genera un impacto profundo porque mejora la preparación deportiva, profesionaliza estructuras y abre oportunidades de competencia internacional.

Desde la lógica empresarial, Petersen explicó que el patrocinio ya no se gana solo por tradición futbolera. Las multinacionales comparan propuestas constantemente y tienen presupuestos limitados. Una federación compite en la misma mesa con gigantes del entretenimiento deportivo como la NBA, la Fórmula 1 o clubes históricos del fútbol europeo. En esa disputa, gana quien presenta un producto más atractivo, más profesional y más confiable. “Para seducir a las marcas, tenés que ser más atractivo que el otro”, resumió.

El dirigente también remarcó que el éxito deportivo ayuda, pero no define por completo la construcción de una marca. Incluso recordó que existen períodos en los que una selección no obtiene títulos, pero igualmente puede crecer en inversión si demuestra orden institucional y visión a largo plazo. Para él, las empresas valoran más un proyecto estable que una victoria circunstancial. La clave radica en mostrar una estructura profesional, con áreas bien definidas, dirección deportiva, gestión comercial y administración sólida.

En esa misma línea, Petersen sostuvo que una federación debe sostener credibilidad y consistencia durante años, porque la construcción de marca requiere tiempo. “Nueve años es mucho tiempo en el deporte, pero es poco tiempo para construir una marca”, explicó, comparando el proceso con el mundo corporativo, donde algunas empresas tardan décadas en consolidar identidad y fidelidad en sus consumidores. Esa visión obliga a pensar en estrategias que sobrevivan a dirigentes, entrenadores y generaciones de jugadores.

Petersen planteó que la expansión global ya no se limita a giras deportivas, sino a una agenda comercial permanente, con presencia en mercados estratégicos. Señaló que el trabajo de marketing implica viajar, presentar propuestas, cerrar acuerdos y sostener vínculos internacionales incluso cuando la selección no juega. Esa dinámica, aseguró, marca el futuro del fútbol moderno: federaciones que producen contenido constante, profesionalizan su estructura y se posicionan como marcas exportables.

Finalmente, Petersen sostuvo que el futuro del fútbol también se define fuera del campo de juego: en la capacidad de las federaciones para sostener una agenda comercial constante, generar contenido durante todo el año, invertir en infraestructura y presentarse ante el mercado internacional con un proyecto profesional. Según explicó, esa combinación permite mantener vigente a la marca incluso cuando la selección no compite y abre el camino para atraer patrocinadores, ampliar audiencias y fortalecer el desarrollo deportivo en todas sus categorías.



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