Paraguay y Bolivia, la paz que devino en alianza económica (se instalaron 200 empresas en cinco años)

Este 12 de junio se cumplen 90 años de la firma del Protocolo de Paz entre Paraguay y Bolivia, que puso fin a la Guerra del Chaco tras tres años de cruento conflicto por el control del territorio chaqueño. Hoy, lejos de los enfrentamientos, ambos países celebran una relación cada vez más dinámica, basada en la cooperación económica, la integración logística y la complementariedad productiva.

Desde la firma de la paz en 1935, la relación bilateral experimenta una transformación profunda. “Paraguay y Bolivia tienen economías que, lejos de competir directamente, se complementan de manera natural”, afirma Jorge Eguivar, exgerente de la Cámara Binacional de Comercio e Industria Boliviano-Paraguaya y actual gerente general de Capital Softlanding Group.

Paraguay aporta a esta ecuación una matriz energética limpia y abundante, mano de obra calificada, un régimen impositivo atractivo y una plataforma ideal para la industria liviana y la maquila. Bolivia, por su parte, ofrece una rica dotación de recursos naturales —como litio, minerales y productos agroindustriales— y una base laboral capacitada en sectores industriales, tecnológicos y de servicios.

Según Eguivar, esta complementariedad estimuló la creación de cadenas de valor binacionales, donde insumos bolivianos se industrializan en Paraguay o viceversa, generando sinergias que fortalecen a ambos mercados. “Cada vez más empresarios bolivianos están viendo a Paraguay como un destino estratégico para invertir”, destacó. En los últimos cinco años, unas 200 empresas bolivianas se constituyeron o están en proceso de instalación en el país, especialmente en sectores como el agroindustrial, inmobiliario, tecnológico, seguros, transporte y servicios empresariales.

La estabilidad macroeconómica de Paraguay, sus incentivos fiscales y su acceso preferencial al Mercosur son factores clave para esta tendencia. “Muchos bolivianos trasladan parte de sus operaciones o buscan ampliar mercado desde Paraguay hacia el Mercosur”, señaló Eguivar. A su vez, empresas bolivianas comenzaron a incursionar con éxito en rubros como alimentos, bebidas, logística y consultoría especializada.

La integración logística juega un papel crucial en esta alianza estratégica. La Hidrovía Paraguay-Paraná es una vía fundamental para potenciar la competitividad de Bolivia en el comercio internacional. El trabajo conjunto en esta área puede reducir costos de transporte, mejorar la conectividad regional y abrir nuevos canales de exportación para ambos países.

Además, hay un gran potencial en sectores como el agroindustrial, la producción de biocombustibles, el turismo cultural e histórico, la tecnología y las energías renovables. “Trabajar en conjunto abre un abanico de oportunidades”, subrayó Eguivar. “Podemos desarrollar polos tecnológicos, servicios compartidos y manufactura ligera con destino al mercado regional o global”.

La incorporación plena de Bolivia al Mercosur también representa un hito en este proceso de integración. Para el país altiplánico, implica acceso preferencial a mercados clave como Brasil y Argentina, mientras que para Paraguay representa la consolidación del bloque con un aliado estratégico en el corazón de Sudamérica. “Esto mejora la conectividad regional y facilita las inversiones y la movilidad empresarial”, apuntó.

 

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