Sarubbi indicó que los primeros tres meses del año reflejan lo que ya se esperaba desde fines del año pasado: “La situación de las deudas impagas con las empresas constructoras ya está afectando el nivel de certificaciones. Lo que ingresó en estos primeros meses es menos de lo que debería haber ingresado si todo estuviera en orden”, explicó.
El presidente de Cavialpa detalló que las empresas negocian un plan de factoring para regularizar parte de las deudas con fondos locales, mientras esperan un compromiso del Estado de pagar los montos pendientes de obras financiadas con fondos externos y los intereses moratorios acumulados en los últimos dos años. “Esto permitirá oxigenar a las empresas y que puedan encarar sus contratos con la velocidad prevista en los cronogramas”, afirmó.
La crisis se refleja también en el empleo. Según Sarubbi, la fuerza laboral del sector se desplomó de más de 300.000 trabajadores a aproximadamente 245.000, una pérdida de más de 50.000 puestos en pocos meses. “La mayoría de esta disminución se dio en el sector público, mientras que las obras privadas siguen con mucho auge”, precisó.
El dirigente aseguró que el 100% de las empresas asociadas a Cavialpa se encuentran afectadas por la falta de pagos, aunque con distintos grados según el tipo de contrato y la dependencia financiera de cada compañía. “Muchas empresas ya están limitadas en sus líneas de crédito con los bancos y no pueden pagar a proveedores de materiales y servicios. Esto genera un efecto dominó que amenaza la continuidad de las obras”, alertó.
Sarubbi subrayó que los retrasos en los pagos no solo dependen de la planificación presupuestaria: “A veces el presupuesto del Estado no se cumple como estaba previsto. Por ejemplo, escuchamos que hubo US$ 600 millones menos por la baja del dólar, lo que afecta directamente la disponibilidad de dinero para cumplir con los compromisos”, señaló.
A pesar del panorama, el presidente de Cavialpa se mostró optimista respecto al segundo trimestre: “Estamos confiados en que la reglamentación del factoring permitirá dar oxígeno financiero a las empresas. Esto podría convertir este trimestre en uno con mucho mejor rendimiento, siempre que las decisiones del Estado se tomen rápidamente”, afirmó.
Sarubbi destacó la necesidad de avanzar con el nuevo ministro de Economía y cerrar las negociaciones pendientes para asegurar el cumplimiento de los pagos. “Esperamos poder mirar hacia adelante y ejecutar los contratos en los plazos previstos. La situación es crítica, pero creemos que se puede revertir si se toman medidas inmediatas”, concluyó.
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