El informe analiza información de 84 organizaciones, que representan aproximadamente 66,5 millones de m2 de espacios corporativos distribuidos entre América del Norte, América Latina, Europa, Medio Oriente, África y Asia Pacífico. Los resultados muestran que la planificación de oficinas dejó de ser una tarea operativa y pasó a convertirse en una herramienta para reducir costos y mejorar la experiencia de los colaboradores.
Uno de los principales hallazgos señala que la ocupación de oficinas aumentó a nivel global y alcanzó un promedio del 56%, frente al 54% registrado en 2025 y al 49% de 2024. Este crecimiento refleja una mayor adaptación de los modelos híbridos y una reorganización de las políticas empresariales sobre la presencia física de los trabajadores.
El estudio también destaca que América Latina mostró uno de los mayores avances durante los últimos años, con un incremento de 10 puntos porcentuales en los niveles de utilización de oficinas. Según JLL, esta evolución demuestra que las compañías de la región avanzan hacia modelos más estructurados, en los que combinan flexibilidad laboral con mayor asistencia presencial.
La investigación identificó además un cambio importante en los hábitos laborales. La cantidad de empleados que asisten a las oficinas entre tres y cuatro días por semana aumentó del 36% al 55%, mientras que disminuyó la proporción de trabajadores completamente remotos. Este comportamiento evidencia que el trabajo híbrido encontró un nuevo equilibrio después de los cambios provocados por la pandemia.
Otro punto relevante del informe es el crecimiento del uso de datos para tomar decisiones inmobiliarias. Las empresas comenzaron a priorizar la calidad de la información sobre sus espacios, debido a que las herramientas basadas en inteligencia artificial dependen de datos precisos para generar recomendaciones eficientes.
Sin embargo, JLL advierte que todavía existen desafíos para una adopción más amplia de estas tecnologías. Entre las principales barreras aparecen las preocupaciones relacionadas con la privacidad, los altos costos de implementación y la dificultad de integrar diferentes sistemas utilizados por las organizaciones.
El reporte también analiza los espacios técnicos, como laboratorios, centros de distribución y áreas especializadas, que representan cerca del 23% de las carteras administradas por las organizaciones estudiadas. Estos espacios requieren nuevas métricas de evaluación, ya que su funcionamiento depende más del equipamiento y los procesos que de la cantidad de personas que los ocupan.
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