La producción de queso de cabra comienza a posicionarse en el mercado paraguayo con propuestas que buscan pasar de una elaboración a pequeña escala a una comercialización más amplia. En ese escenario, Albert Peters Enns, propietario de Cabaña Hebrón y de la marca Lácteos Hebrón, apuesta por desarrollar el negocio con una producción que actualmente alcanza entre 50 y 60 kilos semanales y prepara su llegada a las góndolas de los supermercados Fortis.
El emprendimiento tiene sus raíces en la cría de ovejas. Peters Enns comenzó con su cabaña en 2018 y llegó a tener alrededor de 300 animales. Sin embargo, hace aproximadamente dos años incorporó cabras a su establecimiento, al identificar una oportunidad en la producción de leche y sus derivados.
“Yo estaba calculando que ese podía ser un buen negocio”, recordó en conversación con InfoNegocios sobre sus primeros pasos en la actividad caprina. Al comienzo, destinaba la leche principalmente a la elaboración de quesos, que comercializaba junto con pequeñas cantidades de leche fresca.
Con el tiempo, decidió avanzar hacia una producción más organizada. La incorporación de una cámara frigorífica le permitió comenzar a trabajar con quesos madurados de leche de cabra, una línea que requiere tiempo de conservación y planificación antes de llegar al consumidor.
Uno de los pasos recientes más importantes para Lácteos Hebrón fue la obtención de su registro sanitario, que abre la posibilidad de ampliar sus canales de comercialización. Según explicó el productor, existen otros criadores que elaboran queso de cabra en el país, aunque considera que todavía hay espacio para desarrollar esta categoría dentro de los circuitos formales de venta.
“Yo pienso que ese podría ser un buen momento”, señaló, al referirse a la oportunidad de ingresar con su producto a nuevos puntos de venta.
Actualmente, la marca cuenta con poco más de 100 cabras, de las cuales entre 34 y 36 están en ordeño. El plantel incluye animales de las razas Saanen, Toggenburg y Alpina, además de ejemplares mestizos. La actividad caprina está enfocada exclusivamente en la producción lechera, mientras que la cría de ovejas continúa vinculada a su trabajo de cabaña.
La elaboración ronda entre 50 y 60 kilos de queso por semana. A esto se suma un stock superior a 500 kilos, acumulado para acompañar el inicio de una nueva etapa comercial. El productor explicó que los quesos requieren entre uno y dos meses de maduración, según el producto.
El salto a las góndolas
La próxima etapa del negocio apunta a los supermercados. Lácteos Hebrón prepara su ingreso a Fortis, inicialmente en tres de sus sucursales de mayor tamaño, para medir la respuesta de los consumidores antes de ampliar la distribución a otros locales.
La incorporación representa la primera experiencia de Peters Enns con una cadena de supermercados y supone un desafío de planificación: producir lo suficiente para abastecer la demanda, sin inmovilizar demasiado capital en mercadería almacenada.
“Hay que ver primero qué tal sale la demanda, porque es mucha plata parada si tenés mucho queso”, explicó.
Por eso, la estrategia será avanzar gradualmente y ajustar el volumen de producción según el movimiento comercial. El objetivo es consolidar la presencia de la marca y, posteriormente, explorar nuevas oportunidades de distribución.
La proyección de Cabaña Hebrón es aumentar el plantel caprino hasta alcanzar entre 200 y 300 animales en uno o dos años. El crecimiento dependerá tanto de la disponibilidad de ejemplares como de la evolución de las ventas.
Además del queso, Peters Enns ya trabaja con otros derivados, como dulce de leche y leche congelada, y analiza desarrollar nuevas variedades. Para avanzar, considera necesario asegurar el abastecimiento de materia prima y consolidar primero el mercado.
Con una producción que busca llegar a más consumidores, Lácteos Hebrón apuesta por convertir la leche de cabra en una alternativa con mayor presencia en las góndolas, mientras amplía progresivamente su capacidad productiva.
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