Cuando una familia o un inversionista decide mejorar una propiedad, suele surgir una de las preguntas más importantes del proceso: ¿conviene remodelar o construir desde cero? Aunque existe la percepción de que una remodelación siempre será más económica, la realidad es bastante más compleja.
Para el arquitecto David Basualdo, la decisión debe partir de un análisis técnico, económico y funcional, evitando tomar decisiones basadas únicamente en percepciones o intuiciones. “No hay que decidir siempre entre remodelar o construir por intuición. Primero hay que comparar técnicamente y económicamente los dos escenarios”, sostiene.
Antes de evaluar planos, presupuestos o tiempos de obra, Basualdo recomienda responder tres preguntas fundamentales: qué necesita el propietario, con qué infraestructura cuenta actualmente y cuánto está dispuesto a invertir. Estas respuestas permiten reducir significativamente las alternativas y orientar mejor la toma de decisiones.
Según explica, remodelar tiene sentido cuando la estructura principal de la vivienda se encuentra en buen estado y puede adaptarse razonablemente a las nuevas necesidades. En estos casos, aprovechar elementos ya construidos representa un ahorro importante, especialmente considerando que la estructura suele ser uno de los componentes más costosos de cualquier obra.
Por el contrario, cuando es necesario intervenir vigas, pilares, fundaciones, instalaciones y gran parte de la distribución original, la remodelación puede perder atractivo económico y técnico frente a una construcción nueva.
Uno de los mayores desafíos de las remodelaciones son los imprevistos. Muchas veces, los problemas aparecen recién cuando comienzan las demoliciones parciales o se abren paredes y pisos.
Instalaciones eléctricas deterioradas, cañerías antiguas, humedad, fisuras estructurales o conductos obstruidos son algunos de los hallazgos más frecuentes durante una remodelación. “Lo más común es todo lo que no se ve”, explica Basualdo.
Por ese motivo, recomienda incorporar siempre una partida de contingencia dentro del presupuesto. Si finalmente los elementos ocultos se encuentran en buen estado, ese dinero podrá destinarse a mejoras adicionales; si no, el gasto ya estará contemplado.
Aunque no existe una fórmula universal, el arquitecto señala que hay señales claras de que una remodelación podría no ser la mejor alternativa.
Si para alcanzar el resultado deseado es necesario reemplazar prácticamente toda la estructura, las instalaciones y buena parte de las terminaciones, lo recomendable es presupuestar paralelamente una obra nueva y comparar ambas opciones antes de tomar una decisión.
“Muchas veces uno cree que remodelar será la solución más rentable, pero cuando se llevan los números al papel, la construcción nueva puede resultar más conveniente”, afirma.
Desde el punto de vista del diseño, la construcción nueva ofrece mayores posibilidades. Permite definir desde el inicio la distribución de los espacios, la orientación de la vivienda, los sistemas constructivos y las instalaciones, incorporando además criterios modernos de eficiencia energética.
Sin embargo, Basualdo aclara que una buena remodelación también puede generar resultados sobresalientes cuando se aprovechan inteligentemente las características existentes del inmueble. Elementos antiguos, como muros de ladrillo visto o estructuras originales, pueden transformarse en recursos arquitectónicos con identidad propia en lugar de ocultarse o reemplazarse.
En términos generales, las remodelaciones suelen ejecutarse en menos tiempo que una construcción nueva, especialmente cuando las intervenciones no afectan la estructura principal. Sin embargo, la aparición de problemas ocultos puede alterar significativamente los cronogramas iniciales.
Por ello, el profesional recomienda elaborar una planificación detallada que contemple tareas, tiempos de ejecución, períodos de secado, días de lluvia, feriados e imprevistos. “Siempre que controlo el tiempo, estoy controlando mi bolsillo”, resume.
Tras años de experiencia en el sector, Basualdo considera que el error más frecuente es decidir anticipadamente por una de las alternativas sin haber realizado un análisis previo.
Su consejo es buscar asesoramiento profesional, comparar escenarios y entender que la mejor opción no siempre es la más económica al inicio, sino aquella que responde de forma más eficiente a los objetivos, el presupuesto y el tiempo disponible.
En un mercado donde cada inversión inmobiliaria representa un compromiso financiero importante, la diferencia entre remodelar o construir desde cero no debería definirse por una intuición, sino por un diagnóstico técnico que permita tomar decisiones con información y proyección de largo plazo.
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