Para Remonato, la arquitectura de un proyecto de senior living no se limita a estética o distribución. “Un edificio tradicional es ‘metros cuadrados bien resueltos’ para una vida autónoma estándar. Un senior living anticipa cambios en el cuerpo, la rutina y la red de apoyo”, explicó. Señaló que este tipo de desarrollos busca crear entornos donde los adultos mayores mantengan independencia, vida social y dignidad, con un respaldo disponible cuando sea necesario.
El arquitecto diferenció claramente los conceptos: “Un geriátrico se centra en cuidar; el senior living se centra en vivir mejor con soporte”. Mientras los hogares tradicionales priorizan la asistencia y dependencia, los proyectos modernos apuntan a un envejecimiento activo, combinando vivienda privada, comunidad, servicios y actividades.
La seguridad y accesibilidad constituyen pilares fundamentales. Remonato detalló que se trata de lograr un equilibrio: “Si el lugar es demasiado clínico, la gente lo rechaza. Pero si no se adapta, aumenta el riesgo”. Por ello, incorporan rampas, ascensores, pasillos amplios, baños diseñados para prevenir caídas y sistemas de iluminación y señalética pensados para el día a día de los residentes.
El arquitecto enfatizó la importancia de combinar autonomía con servicios de asistencia escalables. “Alguien puede entrar independiente y, con los años, acceder a más apoyo sin mudarse. Esto incluye limpieza, lavandería, comedor opcional, transporte y enfermería ligera, activable según demanda”, señaló. Destacó que este modelo también alivia a las familias, quienes cada vez más enfrentan costos elevados de cuidado domiciliario y limitaciones de espacio y tiempo.
Respecto a la ubicación, Remonato sugirió que los proyectos se desarrollen en zonas con buena conectividad, servicios cercanos y calidad urbana. “No puede estar aislado. El valor está en que el residente mantenga su rutina, visite su farmacia, supermercado o cafetería, y reciba visitas con facilidad”, explicó. Paraguay ofrece un marco económico estable y proyecciones de crecimiento que favorecen inversiones de largo plazo.
El senior living aún es un nicho poco desarrollado por razones culturales y empresariales. “Todavía hay un estigma: llevar a un padre a una residencia se asocia a abandono. El senior living tiene que comunicarse como ‘vivir mejor con independencia y comunidad’, no como ‘te cuidamos porque no puedes más’”, afirmó. También destacó la necesidad de operadores especializados y estándares claros para consolidar la categoría.
Remonato prevé un crecimiento gradual pero sostenido. “La esperanza de vida en Paraguay está aumentando, y la población mayor de 65 años sigue creciendo. La sociedad no se está preparando para esta etapa, y ahí es donde un producto como el senior living pasa de ser opcional a necesario”, concluyó. En su visión, la clave está en proyectos de calidad, con operación seria, que ganen confianza mediante servicios más que solo arquitectura.
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