La relación comercial entre Paraguay y Japón atraviesa una etapa de oportunidad. Tras el salto del vínculo bilateral a la categoría de socio estratégico, el desafío ahora es convertir esa cercanía política y diplomática en más comercio, nuevas inversiones y una oferta exportable paraguaya con mayor valor agregado.
En paralelo, dentro del Mercosur se viene observando con interés la posibilidad de avanzar hacia tratados de libre comercio con economías asiáticas como Japón y Corea. Para Paraguay, un eventual acuerdo de este tipo podría abrir mejores condiciones de acceso, reducir barreras y ampliar el espacio para productos nacionales en mercados de alto poder adquisitivo.
De acuerdo con datos del Banco Central del Paraguay (BCP), incluidos en el informe de comercio bilateral Paraguay-Japón 2019-abril 2026, las importaciones paraguayas desde Japón alcanzaron US$ 328,9 millones en 2025, mientras que las exportaciones nacionales hacia ese destino sumaron US$ 28,7 millones en el mismo periodo. La diferencia muestra una balanza ampliamente favorable al país asiático y una relación todavía concentrada en la compra de bienes industriales japoneses.
Jimmy Kim, especialista senior en Exportaciones de Rediex, explicó que Japón es un mercado de alto potencial, pero también de alta exigencia. “Paraguay todavía le envía muy poco a Japón. Más que nada, lo que se manda son alimentos, pero como materia prima”, señaló en comunicación con nuestro medio. En contrapartida, el país importa principalmente vehículos, productos industrializados y electrodomésticos.
El rubro automotor domina con claridad la estructura de compras paraguayas desde Japón. Según los datos del BCP, solo en 2025 los vehículos automóviles representaron US$ 174,8 millones, seguidos por camiones, con US$ 18,2 millones; vacunas y productos biológicos, con US$ 16 millones; autopartes, con US$ 9,7 millones; y aceites de petróleo, con US$ 11 millones. En los primeros cuatro meses de 2026, las importaciones desde Japón ya llegaron a US$ 118,8 millones, de los cuales US$ 66,5 millones correspondieron a vehículos.
Del lado paraguayo, la exportación a Japón se concentra principalmente en el sésamo, producto que en 2025 generó US$ 19,2 millones. También aparecen desperdicios y desechos de cobre, con US$ 8,1 millones, además de volúmenes menores de residuos eléctricos y electrónicos, chía y otros bienes. Entre enero y abril de 2026, las exportaciones nacionales a ese destino sumaron US$ 8,7 millones, impulsadas principalmente por el cobre y el sésamo.
Para Kim, el hecho de que Japón haya elevado el nivel de relación con Paraguay representa una oportunidad que debe ser aprovechada por el sector exportador. “Nosotros queremos aprovechar esto para aumentar el comercio de productos industrializados y terminados”, afirmó. La mirada de Rediex apunta a que Paraguay no solo venda granos, semillas o insumos, sino también alimentos procesados y bienes con mayor transformación.
Ese cambio de enfoque es clave para equilibrar una relación comercial en la que Japón ya tiene una fuerte presencia como proveedor de bienes industriales. El desafío paraguayo está en construir una oferta más sofisticada, capaz de responder a consumidores exigentes y a estándares técnicos elevados. Productos como sésamo, chía, alimentos saludables, manufacturas livianas y otros bienes de nicho podrían ganar espacio si el país logra sostener calidad, volumen y regularidad.
Uno de los temas que aparece en el horizonte es la carne bovina. Japón es uno de los mercados más sofisticados del mundo en consumo de proteínas, pero también uno de los más rigurosos en materia sanitaria, trazabilidad y requisitos de ingreso. “Su consumo de carne es importante, obviamente, pero todavía estamos un poco lejos de eso porque tienen una regulación muy alta y también mucha protección hacia sus productos”, indicó Kim.
El ingreso de la carne paraguaya a Japón no sería inmediato, pero forma parte del interés de largo plazo del sector exportador. La experiencia de negociaciones con otros mercados asiáticos, como Corea, refuerza la importancia de avanzar en certificaciones, controles, posicionamiento país y adaptación a las exigencias de destinos premium.
En ese contexto, un tratado de libre comercio entre el Mercosur y Japón podría representar una herramienta estratégica para Paraguay. Si bien las negociaciones de este tipo suelen ser complejas y de largo aliento, podrían generar condiciones más competitivas para insertar productos paraguayos en una de las economías más desarrolladas de Asia.
La oportunidad, sin embargo, no depende solo de la apertura comercial. Japón no compra únicamente precio, sino también calidad, cumplimiento, reputación y diferenciación. Por eso, el salto pendiente para Paraguay está en pasar de una canasta exportadora basada en materias primas a una propuesta con mayor valor agregado, identidad productiva y capacidad de abastecimiento sostenido.
El vínculo estratégico ya está planteado. Ahora, el reto es traducirlo en negocios concretos, más empresas exportadoras y una agenda comercial que permita que Paraguay gane presencia en Japón no solo como proveedor de insumos, sino como origen confiable de alimentos y productos terminados.
¿Y qué pasa con Corea del Sur?
Corea del Sur aparece como uno de los mercados asiáticos con mayor potencial para profundizar la relación comercial con el Mercosur, especialmente por su demanda de alimentos, materias primas y productos agroindustriales. Para Paraguay, un eventual tratado de libre comercio podría abrir mejores condiciones de acceso para rubros como carne bovina, sésamo, soja, chía y otros alimentos con valor agregado, además de facilitar el ingreso a una economía con alto poder adquisitivo y fuerte capacidad importadora.
Actualmente, la relación comercial entre Paraguay y Corea del Sur se caracteriza principalmente por la importación de bienes industriales, vehículos, tecnología y productos electrónicos, mientras que las exportaciones paraguayas todavía mantienen una estructura concentrada en materias primas y commodities. Esto refleja un desafío similar al observado con otros mercados asiáticos: avanzar desde una oferta basada en insumos hacia productos procesados y con mayor diferenciación.
Además del comercio, Corea del Sur también es vista como un socio por su capacidad tecnológica e industrial. Sectores vinculados a movilidad eléctrica, infraestructura, manufactura avanzada, logística y energías renovables generan interés dentro de Paraguay, especialmente en un contexto donde el país busca atraer inversiones y posicionarse como plataforma productiva regional. Un eventual acuerdo comercial con el Mercosur podría acelerar ese proceso y fortalecer la integración económica entre ambas regiones.
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