Verónica Serafini: “Las personas demandan más tiempo para trabajar, pero no lo pueden hacer”

A principios de año, la Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos (Dgeec) informó que la desocupación en Paraguay afectaba a 5,9% de la población económicamente activa, hecho que nos obliga analizar cómo está la situación laboral en un momento de recesión técnica.

“El desempleo está aumentando, pero también sube la cantidad de personas que solo acceden al subempleo. Las personas demandan más tiempo para trabajar, pero no lo pueden hacer”, expresó la economista Verónica Serafini del Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (Cadep). Para Serafini la dinámica laboral se da dentro de un contexto difícil para la economía nacional, por lo que resaltó que los ingresos de la gente “de a pie” cayeron y por ende, el consumo disminuyó.

Según la economista, el consumo baja porque el desempleo y el subempleo genera incertidumbre. Aunque una persona posea ingresos fijos, esto no alcanza para planificar una inversión o costear proyectos importantes como una carrera universitaria. Así también, si es que una persona pierde su empleo o trabaja menos horas que antes, los recursos disminuyen y lógicamente el consumo se resiente.

Por otra parte, el mundo empresarial tampoco está exento de los problemas económicos del país, una prueba concreta de esto es la reducción de ventas y el cese de inversiones y contratos. De acuerdo a Serafini, la falta de perspectivas para el futuro es un factor fundamental dentro de las dificultades que existen hoy para el campo de los negocios.

Y al margen de esta situación, Serafini alertó sobre la precarización del trabajo femenino y la profundización de la pobreza en el sector rural. “La falta de acceso a empleo en Paraguay no se da porque pasamos un mal momento económico, sino porque el modelo que se impone no tiene en cuenta la generación de empleo dentro del sector privado, por lo cual la función pública se convierte en un actor relevante”, afirmó.

Algunos detalles sobre la recesión

El último Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAEP), emitido por el BCP, registró una variación positiva de 0,7% en relación al año anterior. De forma acumulada la actividad económica cayó -2,3%.

La agricultura y la generación de energía eléctrica fueron algunas de las actividades con menor dinamismo, mientras que el sector de servicios se destacó en mayor medida gracias a las telecomunicaciones, los servicios gubernamentales, los emprendimientos gastronómicos y los servicios a los hogares.

La intermediación financiera, el transporte y los servicios a las empresas también están ubicados dentro de un margen positivo pero en menor medida. Entretanto, la construcción va generando un poco de movimiento económico por la ejecución de obras públicas y privadas.

Tu opinión enriquece este artículo:

Encarnación quiere más que comercio de frontera: destinarán US$ 280 millones para optimizar logística y conectividad

El financiamiento de aproximadamente US$ 280 millones aprobado por el Banco Mundial para modernizar los corredores viales y fluviales en el departamento de Itapúa representa una oportunidad para fortalecer la competitividad regional y acompañar nuevos proyectos de inversión. Desde el sector empresarial de Encarnación, la expectativa está puesta en aprovechar las mejoras logísticas para impulsar la instalación de industrias y diversificar la economía local.

Más cuentas bancarias, pero ¿más ahorro? El desafío de transformar la inclusión financiera en una cultura

(Por MV) Aunque el acceso al sistema financiero creció significativamente, solo el 37,5% de los adultos paraguayos declaró haber ahorrado en 2024. En el marco del Día Mundial del Ahorro, los datos revelan los desafíos que enfrenta el país para convertir la bancarización en una verdadera cultura de ahorro, una condición fundamental para fortalecer las finanzas familiares y financiar el crecimiento económico.

¿Por qué algunos condenados no van presos? “No es un perdón ni una declaración de benevolencia por parte del Estado”

(Por NL) Cuando una persona recibe una condena penal, pero no ingresa a una penitenciaría, generalmente surgen cuestionamientos sobre posibles privilegios, especialmente si se trata de políticos o personas con alto poder adquisitivo. Sin embargo, la legislación paraguaya contempla la suspensión a prueba de la ejecución de la condena, un mecanismo con requisitos específicos y un límite de dos años. Christian Benítez, fiscal de la Unidad Especializada de Delitos Económicos y Anticorrupción (UDEA), explicó a la redacción de InfoNegocios cuándo corresponde su aplicación y qué ocurre cuando la pena supera ese plazo.