La caída en la comercialización de cítricos y los cambios en las exigencias para producir bajo sistemas certificados llevaron a la Asociación de Citricultores y Afines de Cabañas a buscar nuevas alternativas de negocio. Así surgió la apuesta por el humus de lombriz y el compost, una actividad que comenzó como una solución para abastecer sus propios cultivos y que hoy busca convertirse en una fuente adicional de ingresos para los productores.
Jorge Luis Valdez, presidente de la asociación, explicó en entrevista con InfoNegocios que el gremio lleva aproximadamente 13 años de trabajo y actualmente reúne a 17 productores. Si bien el cítrico continúa formando parte de las actividades de los asociados, la menor demanda hizo que el grupo empezara a poner mayor atención en la producción de abonos orgánicos.
“Los cítricos están con muy poca venta, por eso estamos más abocados a producir abono, que es un poquito más rentable”, señaló.
La reconversión también estuvo relacionada con las nuevas condiciones sanitarias y productivas. Valdez recordó que, tras la aparición de una enfermedad que afectó al sector, comenzaron a trabajar bajo sistemas certificados y a seguir los reglamentos establecidos por el Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave).
Entre las exigencias estaba la utilización de sustratos esterilizados. Para responder a esa necesidad, los productores accedieron a proyectos que permitieron incorporar una máquina esterilizadora y construir un predio destinado a la producción de humus y compost.
La infraestructura instalada contempla 10 piletas para humus de lombriz y cinco para compost, con una capacidad que podría llegar a 8.000 o incluso 10.000 kilos de humus por semana, de acuerdo con la disponibilidad de materia prima y las condiciones de producción.
Sin embargo, el principal desafío actualmente no está en producir, sino en vender.
“Tenemos todas las piletas llenas y muy poca salida”, afirmó Valdez, quien considera que existe un déficit de promoción y de canales comerciales para colocar el producto.
El humus se produce a partir del aprovechamiento de residuos orgánicos, principalmente frutas y verduras. Los productores reúnen estos materiales y también aprovechan frutas de temporada, como mango y melón. Primero se realiza el proceso de compostaje y, posteriormente, el material es utilizado para alimentar a la lombriz roja californiana, encargada de transformar la materia orgánica en un fertilizante natural.
Además del humus sólido, el proceso genera un excedente líquido que es recolectado en un tanque y utilizado como fertilizante para distintos tipos de plantas y cultivos.
La propuesta apunta a un mercado amplio, desde productores agrícolas y horticultores hasta consumidores que cuentan con jardines, plantas ornamentales o cultivos en pequeña escala. Según Valdez, el producto funciona como regenerador del suelo y aporta nutrientes a las plantas.
El precio también busca facilitar el acceso. En el propio predio, la asociación comercializa el humus a aproximadamente G. 1.000 a G. 1.500 por kilo en bruto, mientras que el producto envasado tiene un costo superior debido al procesamiento y la presentación.
Por ahora, la comercialización se mantiene principalmente a escala local. Algunos vendedores adquieren el producto, pero la mayor parte de las ventas se concentra en la zona de Cabañas, mientras que el acceso a mercados de mayor tamaño continúa siendo limitado.
La situación guarda similitudes con una experiencia anterior de la asociación. Los productores llegaron a contar con plantines de cítricos certificados, respaldados por una importante inversión, pero la falta de compradores terminó generando dificultades para comercializar la producción.
Ahora, el desafío vuelve a ser comercial, pero con una capacidad productiva considerablemente mayor. La organización tiene infraestructura y materia prima para incrementar el volumen, aunque necesita generar demanda para poner en funcionamiento todo su potencial.
En paralelo, los asociados mantienen sus cultivos de cítricos, con variedades de naranja, mandarina y limón, además de algunas producciones hortícolas de menor escala. La diversificación aparece así como una estrategia para sostener la actividad y aprovechar mejor las inversiones realizadas.
Para los próximos meses, el objetivo de la asociación es encontrar nuevos compradores y ampliar la promoción del humus y el compost. El planteamiento es aprovechar una capacidad instalada que hoy permanece parcialmente ociosa y transformar un producto desarrollado inicialmente para resolver una necesidad de los propios citricultores en una nueva oportunidad comercial.
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