La frutilla de Estanzuela, uno de los productos más tradicionales de Itauguá, suma una nueva vidriera comercial con la habilitación de un moderno salón de ventas que demandó una inversión total de G. 997.025.346. El espacio apunta a mejorar la experiencia de compra, ordenar la comercialización y abrir nuevas oportunidades para que los productores puedan vender no solo fruta fresca, sino también derivados con mayor valor agregado.
El nuevo showroom fue inaugurado en la zona de Estanzuela, donde la producción frutillera ya forma parte de la identidad local y de la economía de varias familias. La iniciativa busca fortalecer la venta directa al consumidor, especialmente durante los fines de semana, cuando muchas personas llegan hasta el lugar para comprar productos frescos, recorrer la zona y compartir en familia.
En diálogo con InfoNegocios, el ministro de Agricultura y Ganadería, Carlos Giménez, destacó que la obra representa un paso importante para posicionar mejor a la agricultura familiar en el mercado. “Estamos acá en Itauguá, Estanzuela, en un lugar que realmente parece un shopping center”, expresó, al referirse a la calidad de la infraestructura y al nuevo estándar que se busca ofrecer a los visitantes.
El secretario de Estado remarcó que el consumidor actual no solo busca comprar un producto, sino también hacerlo en un ambiente cómodo, seguro y bien presentado. En ese sentido, señaló que la frutilla producida en la zona ya cuenta con reconocimiento y clientela propia, pero necesitaba un espacio comercial acorde con el esfuerzo que realizan los productores.
“Este tipo de inversión es lo que necesitan nuestros productores para que realmente le demos valor a lo que producimos”, afirmó Giménez. Añadió que, al momento de comercializar, es clave que el mercado valore en su justa dimensión el trabajo del productor paraguayo, desde la preparación de la parcela hasta la cosecha y la entrega final al consumidor.
La asociación beneficiada cuenta con más de 150 miembros, aunque el ministro explicó que el objetivo es que el salón también pueda ser aprovechado por otras organizaciones afines de la zona. La idea es convertir este espacio en un punto de encuentro comercial para productores de Estanzuela y comunidades cercanas, con la posibilidad de vender en mejores condiciones durante todo el año, incluso frente a factores climáticos como el calor, el frío o la lluvia.
Si bien la frutilla tiene una marcada estacionalidad, el nuevo salón también abre la puerta a una estrategia más amplia: la industrialización. Giménez explicó que en la zona ya existen experiencias de procesamiento para elaborar mermeladas, licores y otros productos derivados que luego llegan al consumidor final. Esta línea permite aprovechar mejor la producción, reducir pérdidas y sostener ingresos más allá de los meses de mayor cosecha.
El ministro indicó que la frutilla puede consolidarse como un “producto estrella” dentro de la agricultura familiar de Itauguá, siempre que se combine producción de calidad, buena presentación, canales de venta más modernos y agregado de valor. En esa línea, el showroom se convierte en una herramienta comercial para que los productores pasen de vender solo materia prima a ofrecer una experiencia más completa al comprador.
Para los frutilleros, el nuevo local representa una oportunidad de mejorar márgenes, reducir la dependencia de intermediarios y captar más consumidores que buscan productos frescos, trazables y comprados directamente de quienes los producen. Además, puede ayudar a dinamizar el turismo interno, ya que Estanzuela es una zona visitada por familias durante la temporada de frutillas.
Con esta inversión de casi G. 1.000 millones, Itauguá fortalece una cadena productiva que combina tradición, agricultura familiar y potencial comercial. El desafío ahora será sostener el movimiento del nuevo salón, diversificar la oferta y convertir a la frutilla de Estanzuela en una experiencia de compra capaz de atraer clientes durante todo el año.
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