Evolución del teatro breve: Teatro Mbyky pasó de escribir 13 a 46 obras originales en la última década

(Por BR) Hace diez años, escribir una obra de teatro original en Paraguay era una excepción. La mayoría de los directores recurría a textos internacionales o adaptaciones ya conocidas. Hoy, el panorama es diferente, y uno de los grandes responsables de ese cambio es Teatro Mbyky, el ciclo de obras breves que celebra su décimo aniversario consolidado como una plataforma para descubrir nuevos dramaturgos, directores y actores.

En 2016 comenzó como una experiencia inspirada en el formato del microteatro español. “Cuando empezamos, era muy raro encontrar directores que escribieran sus propias obras. Existían algunos nombres puntuales, pero eran muy pocos. Entonces nos preguntamos por qué no crear un espacio donde la gente pudiera animarse a escribir y dirigir sus propios textos”, recordó Pili Ortiz, productora y cocreadora de Teatro Mbyky.

La idea surgió durante una conversación entre Ortiz y Borja García, quienes decidieron adaptar el formato del microteatro a la realidad paraguaya. En aquella primera convocatoria recibieron apenas 13 propuestas, de las cuales solamente cuatro fueron seleccionadas. “Para esta edición recibimos 46 textos y nuevamente solo podíamos elegir cuatro. Eso habla de un camino recorrido y de cómo la gente perdió el miedo a escribir”, destacó.

Más que un festival, Teatro Mbyky se convirtió en un verdadero semillero artístico. Abrió espacio para jóvenes creadores, pero también para actores y directores con trayectoria que encontraron allí su primera oportunidad como dramaturgos.

“Hay personas que actuaban desde hace muchos años, pero nunca habían escrito una obra. Teatro Mbyky les dio esa posibilidad. También pasó lo mismo con muchos directores. Hoy podemos decir que existe una nueva generación de autores y directores paraguayos”, afirmó.

El proyecto atravesó distintas etapas. En sus primeros años llegó a realizar hasta tres ediciones anuales. Luego redujo el calendario a dos ciclos y, durante la pandemia, encontró la forma de sobrevivir adaptándose a las restricciones sanitarias. “Hicimos funciones al aire libre cuando no se podía entrar a las salas y, cuando finalmente volvimos a los espacios cerrados, trabajábamos con todas las medidas sanitarias. Teatro Mbyky nunca dejó de existir”, recordó.

Tras una breve pausa motivada por proyectos personales de sus organizadores, el ciclo regresó gracias a una alianza con Fundación Itaú y El Granel, espacio donde nació el proyecto y que volverá a recibir esta edición especial por los diez años.

Ortiz también explicó que uno de los principales objetivos siempre fue eliminar las barreras que enfrentan quienes producen teatro por primera vez. “Nosotros nos encargamos de la producción, la prensa, la venta de entradas, el diseño gráfico y la difusión. Los elencos solamente tienen que concentrarse en ensayar y crear”.

El modelo funciona, además, como una especie de cooperativa cultural. Los distintos elencos comparten público, promocionan las demás obras y fortalecen una comunidad que termina beneficiando a todos. Ese acompañamiento también permitió que varias obras nacidas como piezas breves terminaran convirtiéndose en espectáculos de larga duración.

Casos como Cambala, de Rodrigo Pastore, o producciones posteriores de César Portillo y Fátima Fernández Mercado demuestran que el formato puede convertirse en el primer paso hacia proyectos de mayor escala.

El éxito del modelo incluso comenzó a replicarse fuera de Asunción. En Encarnación funciona Teatro en la Carta, mientras que recientemente surgieron nuevas propuestas de teatro breve en otros espacios culturales del país. “Nos encanta que el formato se replique. La idea nunca fue quedarnos en Asunción, sino que cada ciudad pueda apropiarse de esta experiencia y desarrollarla a su manera”, señaló Ortiz.

La edición especial por los diez años reunirá nuevamente cuatro propuestas de distintos géneros, confirmando la diversidad que siempre caracterizó al ciclo.

La programación incluye Tempestad, de Frank Mareco, una obra de teatro-danza contemporánea; ¿No podés ser un fantasma normal?, escrita y dirigida por Araceli Bogado Serafini, que combina humor y emoción para abordar el duelo y la amistad; Nova Vida, de Kathia Shirakawa, una sátira protagonizada por Andrea González Burgos, Ronald von Knobloch y Coke Ruiz sobre los negocios detrás de ciertas iglesias; y Oparei, de Napo Antúnez, un intenso drama inmersivo que reflexiona sobre la impunidad judicial y convierte al público en parte de la historia.



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