El material fue registrado una tarde de verano de 1996 en El Aleph de Asunción por las artistas y realizadoras Fátima Martini y Marité Zaldívar. La grabación, originalmente concebida como un encuentro espontáneo entre amigos, permaneció durante casi tres décadas en una colección familiar de Martini, hasta que su hija, Georgina Martini, realizadora audiovisual, volvió a encontrarla y decidió investigar qué contenía.
“Me encuentro con este material en los cassettes de mi casa. Esto estaba en casa con otros materiales de mi infancia”, contó Martini. El hallazgo despertó su interés por conocer más sobre Centurión y dimensionar el valor que podía tener aquel registro con el paso del tiempo.
A partir de entonces comenzó un proceso de investigación que la llevó a contactar con personas e instituciones vinculadas al archivo del artista en distintos lugares del mundo, entre ellos Londres, Nueva York y España. También encontró investigaciones y exposiciones realizadas en torno a su obra.
Con ese contexto, tomó una decisión clave: intervenir el material lo menos posible. En lugar de reconstruirlo bajo un lenguaje audiovisual contemporáneo, optó por preservar sus características originales, incluyendo las particularidades técnicas del VHS y la estética propia de las grabaciones de los años 90.
“Tomé la decisión de presentar este archivo preservando al máximo el contenido, sin modificarlo con la edición”, explicó. Para Martini, esas imperfecciones técnicas también forman parte del valor documental de la pieza.
El resultado es un registro en el que Centurión vuelve a hablar en primera persona tres décadas después de su muerte. La realizadora sostuvo: “Me di cuenta de que esta era la película. Así, el archivo, casi tal cual, con una edición mínima, mostrando lo que Feliciano habla, fue la idea”.
Feliciano Centurión nació en San Ignacio de las Misiones en 1962 y desarrolló gran parte de su trayectoria artística en Argentina. Su producción, marcada por el bordado, el ganchillo, el tejido de punto y las mantas, construyó una poética donde lo cotidiano, el afecto, la fragilidad y la identidad adquirieron un lugar central.
Para Martini, su importancia no reside únicamente en su lugar dentro de la historia del arte paraguayo, sino también en la honestidad con la que incorporó sus propias experiencias a su obra. “Él puso su ser, sus vivencias, su enfermedad, su búsqueda, su identidad sexual, puso todo en su obra”, dijo.
Centurión integró el grupo del Centro Cultural Ricardo Rojas en Buenos Aires y su obra fue posteriormente exhibida en instituciones como el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, el New Museum de Nueva York y la Bienal de Venecia, además de exposiciones en ciudades como Londres y Singapur.
La proyección de “Feliciano” se realizará el 29 de agosto a las 18:00 en Espacio Mayor, con acceso gratuito y abierto al público. La actividad incluirá además un conversatorio con artistas y personas cercanas a Centurión que estuvieron presentes aquel día de 1996.
“Quiero que también sea material de estudio para artistas jóvenes, para gente que se pueda inspirar en su manera de entender el arte”, auguró Georgina.
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