Enciso afrontaba esta transferencia luego de someterse a una cirugía de limpieza en la rodilla izquierda. Esa operación fue esencial para demostrar su capacidad física de cara a exigentes pruebas médicas. Aunque hoy está en condiciones de entrenar y jugar al más alto nivel, los clubes apuntaron a la duda sobre su respuesta en el futuro.
La realidad pegó de lleno: más allá de su estado actual, el riesgo a largo plazo terminó por inclinar la balanza en contra. El conglomerado BlueCo habría decidido no avanzar con el fichaje, más por precaución sobre la evolución física de Enciso que por su rendimiento presente.
Según el periodista Wilson González Bronce, fue en Londres donde se confirmó al 100% que el traspaso se cayó. No es una especulación; es el retrato de un futuro que se desvanece por un factor que no se puede controlar del todo: la rodilla que ya pasó por tres operaciones.
La apuesta era que juegue una temporada en el Racing de Estrasburgo, se adapte al fútbol europeo, y en 2026 dé el salto al Chelsea. Una estrategia ambiciosa, que hoy se ve ya como imposible.
La pregunta ahora es cómo encara Enciso el presente: su contrato sigue vigente con Brighton hasta junio próximo. Se mantendrá entrenando allí y, aunque este golpe frustra expectativas, su talento (como lo muestran sus 57 partidos en el club con cinco goles y seis asistencias) aún guarda valor.
Esto es una señal potente: el fútbol europeo no perdona, sobre todo cuando hay riesgos médicos de por medio. A pesar de que el prospecto era enorme, la salud manda. Ahora, su reto pasa por recuperarse, mantenerse en alto nivel y derribar cualquier duda.
El golpe duele, claro. Pero los verdaderos cracks no se definen solo en los pases que se caen sino en cómo se levantan. Julio Enciso tiene la oportunidad de convertir esta parada en trampolín: demostrar que su rodilla no lo condiciona, que es versátil, ofensivo, creativo. Y, sobre todo, que va por más.
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