Mencionó que “G. 150.000 por mes puede parecer un monto manejable. El problema comienza cuando esa cuota se suma a otra, luego a una tercera y, sin darnos cuenta, una parte considerable del salario ya tiene destino incluso antes de cobrarlo”
Para Ayala Person, una de las principales equivocaciones al comprar financiado es concentrarse exclusivamente en el valor mensual y no observar el compromiso completo. “Quizás al momento de decidir la compra sufrimos de ‘miopía selectiva’: nos fijamos solo en una parte del precio y no en el compromiso completo”, explicó.
Antes de preguntarnos si podemos pagar determinada cuota, recomendó analizar primero si realmente necesitamos el producto, si es el momento adecuado para adquirirlo y si tendremos capacidad de cumplir con los pagos durante todo el plazo acordado.
Esto implica comparar el precio al contado con el monto final financiado y revisar la cantidad de cuotas, tasas de interés, gastos administrativos, seguros, comisiones y posibles recargos por atrasos.
No se compromete solo dinero
Una compra a 12, 18 o 24 meses no debería analizarse únicamente según la situación económica actual. Durante ese periodo pueden cambiar tanto los ingresos como los gastos del hogar.
Ayala Person planteó además una pregunta ¿durante cuánto tiempo seguiremos pagando algo después de haberlo consumido o dejado de utilizar?
Financiar durante un año un producto o experiencia que se consume en pocos días, generalmente representa una mala decisión desde el punto de vista financiero.
Una cuota no compromete solamente dinero disponible en el presente. “Estamos decidiendo hoy cómo utilizaremos una parte del salario que todavía no hemos cobrado”, señaló.
Esto significa que cuanto más extenso sea el plazo de financiación, menor puede ser la capacidad de respuesta frente a un gasto inesperado o una nueva oportunidad.
¿Cuánto cuesta realmente comprar en cuotas?
Para conocer el costo verdadero de una financiación, el primer paso consiste en multiplicar el valor de cada cuota por la cantidad total de pagos.
A ese monto deben agregarse la entrega inicial, comisiones, seguros, gastos administrativos y cualquier otro cargo obligatorio. Finalmente, el resultado debe compararse con el precio al contado.
Por ejemplo, un producto cuyo precio inmediato es de Gs. 3.000.000, pero que termina abonándose en 12 cuotas de G. 320.000, tendrá un costo final de G. 3.840.000. En este escenario, financiar la compra representa G. 840.000 adicionales, incluso antes de considerar eventuales cargos extra.
También recomendó prestar atención a la tasa efectiva anual, ya que permite dimensionar mejor el costo financiero que limitarse únicamente a observar una tasa nominal.
Cuando la operación se realiza con tarjeta de crédito, además, deben considerarse costos relacionados con mantenimiento, renovación y otros cargos asociados al producto financiero.
Muchas cuotas pequeñas pueden quitar aire al presupuesto
El principal efecto de acumular compras financiadas es la pérdida de flexibilidad financiera.
Cuando empieza un nuevo mes, una parte significativa de los ingresos ya puede estar destinada al pago de compromisos anteriores, dejando menos recursos disponibles para alimentación, vivienda, salud, educación, ahorro o situaciones imprevistas.
El riesgo aumenta cuando aparece un gasto extraordinario y la persona necesita volver a utilizar la tarjeta, recurrir a un adelanto salarial o solicitar otro préstamo para cubrir necesidades habituales.
Así puede comenzar un círculo peligroso: contraer nuevas obligaciones para pagar compromisos anteriores.
Por eso, Ayala Person recomendó incorporar dentro del presupuesto familiar un cuadro específico de endeudamiento, registrando cada obligación, el monto de la cuota, la tasa, la fecha de vencimiento, el saldo pendiente y el momento en que finalizará el compromiso.
Las cuotas no son necesariamente malas
Financiar tampoco debe considerarse automáticamente una mala decisión. Puede convertirse en una herramienta útil cuando permite adquirir un bien necesario y duradero, financiar una inversión que ayudará a generar mayores ingresos o distribuir el costo de una adquisición importante sin tocar el fondo de emergencia.
También puede resultar conveniente cuando existe una financiación verdaderamente sin intereses, el precio financiado es igual al precio al contado y la persona posee ingresos estables suficientes para afrontar todo el periodo.
La situación cambia cuando las cuotas se utilizan habitualmente para gastos diarios, productos de consumo rápido, vacaciones o compras impulsivas.
También constituye una alerta elegir plazos superiores a la vida útil del producto o comenzar a necesitar una deuda nueva para cancelar otra.
“La señal más clara de peligro aparece cuando dependemos del próximo salario para cubrir las cuotas y ya no tenemos margen para ahorrar, enfrentar un imprevisto o absorber una disminución de ingresos”, explicó la economista.
¿Cuánto del salario debería destinarse a cuotas?
Como referencia prudente, Ayala Person recomendó que el conjunto de cuotas vinculadas al consumo represente aproximadamente entre el 20% y el 25% del ingreso neto mensual estable.
Sin embargo, aclaró que ningún porcentaje debería analizarse de manera aislada. Antes de asumir una nueva obligación, la persona debería poder cubrir sus necesidades básicas, mantener el ahorro previsto y conservar un margen disponible ante posibles imprevistos.
Una estrategia práctica consiste en realizar una suerte de simulación antes de comprar: durante dos o tres meses, separar el mismo importe que tendría la futura cuota.
Si durante ese periodo es posible reservar el dinero sin utilizar la tarjeta, disminuir el ahorro o atrasar otros compromisos, existe una señal más concreta de que el presupuesto puede soportar esa obligación. Además, el monto acumulado puede utilizarse como entrega inicial y reducir la cantidad que finalmente deberá financiarse.
Al final, la pregunta clave no debería ser simplemente “¿puedo pagar esta cuota?”, sino algo mucho más amplio: “¿podré pagarla durante todo el plazo, incluso si aparece un gasto inesperado, sin comprometer mis necesidades, mi ahorro y mi tranquilidad financiera?”.
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