Uno de los puntos centrales del documento es la discusión sobre la reducción de la Tasa de Política Monetaria (TPM) aplicada entre agosto de 2023 y marzo de 2024. Algunos sectores habían señalado que esa flexibilización, realizada mientras la Reserva Federal de Estados Unidos mantenía tasas elevadas, contribuyó a la depreciación del guaraní.
Sin embargo, el BCP argumenta que los resultados observados no respaldan esa hipótesis. Según la entidad, si la reducción de tasas hubiera sido prematura o excesiva, se habría producido un repunte de la inflación y una pérdida de credibilidad en la política monetaria. Por el contrario, la inflación se mantuvo dentro del rango meta y las expectativas continuaron alineadas con los objetivos oficiales.
La institución también recuerda que, bajo un esquema de metas de inflación, las decisiones monetarias responden principalmente a las condiciones económicas locales y no siguen automáticamente los movimientos de la Reserva Federal. De hecho, varios países de la región, como Brasil, Chile, Perú y Uruguay, iniciaron procesos similares de reducción de tasas antes que Estados Unidos.
Respecto a la depreciación registrada durante 2024, el informe destaca que Paraguay enfrentó un déficit de cuenta corriente equivalente al 3,2% del PIB, influido principalmente por una caída cercana al 25% en los precios internacionales de la soja, uno de los principales productos de exportación del país. A esto se sumó el fortalecimiento global del dólar, que afectó también a otras monedas de la región.
Aun así, el BCP señala que el guaraní se ubicó entre las monedas con menor depreciación frente a la divisa estadounidense durante ese período.
La situación cambió en 2025. Aunque el dólar comenzó a debilitarse a nivel internacional, el guaraní continuó perdiendo valor durante los primeros meses del año. Según el análisis del banco, este comportamiento estuvo influido por expectativas del mercado que proyectaban un tipo de cambio de entre G. 8.000 y G. 8.200 por dólar al cierre del año, lo que impulsó una mayor demanda preventiva de moneda extranjera.
En ese contexto, el Banco Central intervino en el mercado cambiario entre marzo y abril de 2025 con el objetivo de preservar su funcionamiento ordenado. La institución sostiene que el comportamiento del tipo de cambio se había alejado de los fundamentos macroeconómicos y de la tendencia internacional del dólar.
La posterior corrección observada durante la segunda mitad de 2025 reforzó esa interpretación. Una vez disipadas las expectativas y reducida la necesidad de intervenciones, la cotización volvió a alinearse con los factores económicos que la determinan.
El informe también destaca que Paraguay atravesó un período de fortalecimiento macroeconómico, respaldado por el crecimiento económico, la mejora de las calificaciones de riesgo y la obtención del grado de inversión por parte de agencias internacionales. A esto se sumó, en 2026, una cosecha récord de soja que incrementó el ingreso de divisas al país y contribuyó a la apreciación del guaraní.
Para el BCP, la evolución reciente del tipo de cambio refleja precisamente esa combinación de factores: un dólar más débil a nivel global, una economía paraguaya con fundamentos sólidos y una mayor entrada de divisas provenientes de las exportaciones.
La entidad también advierte sobre los riesgos de intervenir de forma permanente para sostener un determinado nivel del dólar. Según el análisis, una estrategia de compras sistemáticas de divisas podría generar distorsiones económicas, aumentar la liquidez de manera excesiva y generar presiones inflacionarias en el mediano plazo.
Como conclusión, el Banco Central reafirma que continuará monitoreando las condiciones económicas locales e internacionales y que seguirá actuando cuando sea necesario para preservar la estabilidad de precios y el adecuado funcionamiento de los mercados, manteniendo al mismo tiempo un esquema donde el tipo de cambio es determinado principalmente por las fuerzas de oferta y demanda.
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