En entrevista con InfoNegocios, la presidenta de la Asociación Paraguaya de Criadores de Caprinos (APCC), Cynthia Zárate, aseguró que el rubro atraviesa una etapa de crecimiento incipiente, pero con alto potencial. “Hace falta más producción, porque todo se vende”, resumió al describir un mercado donde la demanda de carne y derivados sigue firme, pero la disponibilidad de animales aún es limitada.
En este proceso de fortalecimiento, la dirigente también viene impulsando la articulación internacional. En ese marco, visitó a sus pares durante la Expo Ganadera de Tepatitlán, en México, evento que celebró su 50° aniversario y reunió a representantes de productores de Paraguay, Brasil y países africanos como Sudáfrica y Botswana. El encuentro permitió intercambiar experiencias, avanzar en contactos técnicos y abrir la puerta a futuras alianzas en materia de capacitación y genética.
Uno de los principales indicadores de este crecimiento es el aumento del interés por parte de nuevos productores. Según Zárate, cada vez más actores del agro están incorporando caprinos a sus sistemas productivos, con casos de establecimientos que proyectan rodeos de hasta 200 animales o más. Este fenómeno responde tanto a la diversificación productiva como a las oportunidades de valor agregado que ofrece el rubro.
En ese sentido, los productos derivados —como lácteos, embutidos y preparaciones artesanales— están ganando protagonismo en ferias y espacios urbanos. La dirigente destacó que estos canales de venta directa permiten a los productores mejorar sus ingresos y posicionar mejor sus productos. Sin embargo, también remarcó que el crecimiento del negocio depende de aumentar la base productiva. “Los animales son los que hacen la producción”, enfatizó.
El eje central de la agenda del sector para este año es la mejora genética. Actualmente, la asociación trabaja en la posibilidad de importar nuevas líneas, especialmente de razas como Boer y Kalahari, reconocidas por su rendimiento en producción de carne.
“Sería un paso enorme, porque desde 2017 no se importa genética de forma legal”, explicó Zárate, quien adelantó que existen gestiones en curso para concretar estos ingresos, incluso con interés en mercados africanos como Botswana.
Este salto permitiría no solo mejorar la productividad, sino también profesionalizar el sector y abrir nuevas oportunidades comerciales, tanto a nivel local como, en el mediano plazo, hacia mercados externos.
No obstante, el proceso aún enfrenta desafíos regulatorios y sanitarios, lo que mantiene a los productores en una etapa de preparación. “Estamos en pañales todavía, revisando los papeles y viendo si se puede concretar”, admitió la presidenta del gremio.
Otro frente clave es la formación técnica. En los últimos meses, la asociación avanzó en acuerdos con instituciones académicas, como la Universidad de San Sebastián, que permitirán impulsar capacitaciones, pasantías e intercambios para estudiantes y productores.
Estos convenios buscan fortalecer el conocimiento técnico en áreas como manejo, reproducción, sanidad y evaluación morfológica, aspectos fundamentales para elevar la competitividad del sector.
Además, la participación en encuentros internacionales permitió generar vínculos estratégicos y abrir nuevas oportunidades de cooperación, posicionando al sector caprino paraguayo dentro de una red global de intercambio técnico.
Expo y gastronomía: una apuesta para visibilizar el rubro
De cara a la Expo Paraguay 2026, el sector prepara una de sus iniciativas más innovadoras: el primer concurso nacional de cocina con carne caprina. La propuesta apunta a posicionar el producto en el consumo local y mostrar su versatilidad gastronómica.
“Va a ser lo más novedoso que vamos a tener”, adelantó Zárate, quien considera que este tipo de acciones son clave para impulsar la demanda y dar visibilidad al rubro.
En paralelo, se prevé continuar con capacitaciones técnicas y evaluaciones en pista, dependiendo de la llegada de jurados internacionales que, además de juzgar animales, ofrecerán charlas especializadas.
A pesar del entusiasmo, el diagnóstico es claro: el crecimiento del sector depende de lograr mayor articulación entre productores y aumentar el volumen de animales.
Hoy, gran parte de la producción se maneja de forma individual, con esfuerzos dispersos que limitan el desarrollo de proyectos de mayor escala. “Hace falta más unión para encarar proyectos más grandes”, señaló la dirigente.
Con más productores sumándose, nuevas oportunidades comerciales y un plan centrado en genética y capacitación, el sector caprino paraguayo se encamina a consolidar una nueva etapa. El desafío será transformar ese potencial en volumen, calidad y negocios sostenibles.
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