César Vera, criador y titular de la Cabaña La Fe, ubicada en el departamento de Guairá, es uno de los productores que decidió impulsar el regreso del Suffolk. Según explicó en entrevista con InfoNegocios, la raza nunca desapareció de nuestros campos, por lo que hoy está plenamente adaptada al clima local, pero sí fue abandonada en términos de seguimiento y mejora genética. “Antes no se trabajaban los potreros ni la nutrición como ahora. Hoy tenemos más conocimientos y eso cambia completamente el resultado”, señaló.
El principal diferencial del Suffolk es su tamaño y rendimiento en carne. En sistemas bien manejados, los carneros pueden alcanzar hasta 180 kilos de peso vivo, mientras que las hembras se mueven en un rango promedio de entre 80 y 100 kilos. Estos números la convierten en una de las razas ovinas más grandes disponibles, con un claro enfoque en volumen y eficiencia productiva.
La precocidad es otro factor clave. Vera indicó que actualmente están logrando corderos destetados de entre 50 y 60 kilos a los tres meses de edad, lo que permite una salida temprana al mercado. “Son corderos prácticamente listos para consumo o faena”, indicó. En términos económicos, esto implica menos tiempo de engorde, menor costo por kilo producido y mayor rotación del capital invertido.
A diferencia de otros sistemas más tradicionales, el Suffolk mostró una buena adaptación a las condiciones locales. Es un animal rústico, resistente y con buen desempeño durante gran parte del año, especialmente en primavera y verano, siempre que cuente con pasturas adecuadas. Actualmente, Cabaña La Fe trabaja con cerca de 100 ejemplares, con resultados que consideran alentadores tanto en crecimiento como en sanidad.
Uno de los grandes desafíos para el reposicionamiento de la raza es la genética. Hoy no existen animales Suffolk puros de pedigrí en Paraguay, por lo que el trabajo apunta a reconstruir esa base. En ese camino, Vera importó semen desde Inglaterra, incorporó material genético de Nueva Zelanda a través de la empresa BioGenetic y avanzó con embriones provenientes de Brasil. Se espera que los primeros embriones lleguen al país entre marzo y abril, lo que marcará un punto de partida para el desarrollo de líneas con mayor respaldo genético.
En el plano reproductivo, la raza también muestra indicadores atractivos. Mediante manejo hormonal y técnicas modernas de reproducción, es posible lograr hasta tres corderos en dos años por oveja, un índice considerado alto dentro del rubro ovino. “La estacionalidad ya no es una limitante cuando se trabaja con estímulos adecuados”, explicó el productor.
El interés por el Suffolk comienza a extenderse. Actualmente, al menos tres cabañas paraguayas están iniciando trabajos con la raza y se prevé que vuelva a tener presencia en exposiciones ganaderas, un paso clave para su visibilidad y consolidación. El objetivo es generar volumen, estandarizar calidad y avanzar hacia una oferta de carne ovina más competitiva.
Con frigoríficos atentos a nuevas alternativas y un mercado que empieza a demandar más carne de cordero, el Suffolk vuelve al ruedo con una propuesta clara: más kilos, mayor precocidad y un modelo productivo pensado para transformar genética en negocio.
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