Así lo destacó Jacqueline Farías Sosa, presidenta de la Asociación de Productores de Pescado del Bajo Monday (APROM), tras una serie de reuniones con autoridades y su participación en ferias productivas orientadas a visibilizar el potencial del sector. “La piscicultura es un rubro muy importante porque permite diversificar la renta de quienes ya trabajan en la chacra. Con cualquier espacio se pueden construir tajamares y generar más beneficios para la familia”, afirmó.
El crecimiento del sector no solo responde a una mayor organización de los productores, sino también al acompañamiento institucional y a políticas públicas que buscan incorporar nuevas fuentes de proteína a la dieta nacional. En ese marco, programas como Hambre Cero jugaron un rol clave al impulsar la demanda de pescado, especialmente en el departamento de Alto Paraná, donde la producción local logró escalar para abastecer parte del consumo escolar.
Uno de los datos más relevantes del momento es el fuerte crecimiento de la tilapia, especie que hoy representa cerca del 60% de la producción piscícola nacional. Según datos oficiales, el volumen pasó de unas 1.500 toneladas a alrededor de 2.500 toneladas, impulsado principalmente por la demanda institucional y el fortalecimiento de la cadena local de producción. A la tilapia le siguen especies tradicionales como el pacú y otras variedades que comienzan a ganar espacio en el mercado interno.
Para Farías, uno de los mayores aportes de la piscicultura es su capacidad de generar ingresos sin necesidad de abandonar la actividad principal. “El productor no tiene que salir de su chacra. Produce un alimento saludable, genera más oportunidades de empleo familiar y puede comercializar pescado vivo o productos derivados junto a otros productos hortícolas en ferias”, explicó.
En ese sentido, desde APROM se trabaja en la promoción de ferias de pescado vivo y productos derivados, una iniciativa largamente anhelada por los productores de la región, que permitiría mejorar precios, reducir la intermediación y acercar el producto fresco al consumidor final. La integración del pescado a ferias ya consolidadas de agricultura familiar aparece como una de las estrategias más viables para seguir expandiendo el consumo.
El fortalecimiento del sector también pasa por la capacitación. Farías adelantó que en julio se realizará uno de los mayores congresos de piscicultura del año, que reunirá a profesionales, técnicos, instituciones y productores, con el objetivo de mejorar la productividad, intercambiar experiencias y generar alianzas estratégicas. “Seguimos apostando a la capacitación como eje central para crecer de manera sostenible”, subrayó.
La piscicultura, además, se inscribe dentro de una mirada más amplia de diversificación de proteínas. En reuniones recientes también participaron representantes del sector porcino, con quienes se busca promover una cultura de consumo más variada. “Tanto la carne de cerdo como la de pescado tienen grandes beneficios nutricionales. Diversificar la alimentación también es parte del desarrollo”, señaló la presidenta de APROM.
En paralelo, el sector sigue de cerca nuevas oportunidades, como el estudio sobre la presencia de camarón de agua dulce en ríos y arroyos del país. Si bien su comercialización aún no está habilitada y continúa en etapa de análisis, el hallazgo abre expectativas a futuro para ampliar la oferta acuícola nacional.
Hoy, el Bajo Monday aparece como una de las zonas donde la piscicultura comienza a mostrar resultados concretos. Con mayor organización, demanda creciente y apoyo institucional, el rubro se perfila como una herramienta efectiva para mejorar ingresos, generar empleo y fortalecer la seguridad alimentaria, confirmando que, en el campo paraguayo, más pescado también significa más renta.
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