Canindeyú busca ampliar su protagonismo dentro de la economía pecuaria con una combinación que suma volumen, agricultura y nuevas oportunidades para los productores. El departamento cuenta con un hato ganadero cercano o superior al millón de cabezas, según destacó para InfoNegocios el vicepresidente de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), Mario Apodaca, mientras distritos como Maracaná encuentran en la producción lechera un nuevo motor de ingresos rurales.
“Es uno de los departamentos que más tiene en Paraguay”, señaló Apodaca al referirse al volumen ganadero de Canindeyú, destacando, además, la fertilidad de sus tierras y el desarrollo agrícola de la zona.
Para el dirigente gremial, la convivencia entre agricultura y ganadería permite potenciar ambas actividades y generar una mayor producción de carne, al tiempo que el departamento avanza en los aspectos sanitarios y comerciales necesarios para sostener el crecimiento del sector.
Dentro de este escenario, Maracaná aparece como uno de los puntos con mayor dinamismo en la producción de leche. El viceministro de Ganadería del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), Marcelo Andrés González Ferreira, explicó que la zona atraviesa un proceso de expansión y que, junto con otras áreas de San Pedro, pasó de representar alrededor del 6% al 8% de la producción nacional de leche.
“Maracaná está en franco crecimiento. Esta es la zona que está creciendo en el país justamente en la producción lechera”, afirmó González.
El avance no se limita al aumento del volumen producido. El cambio también se observa en la estructura de los establecimientos y en la incorporación de prácticas que permiten mejorar la productividad.
Según el viceministro, productores que anteriormente no tenían definido qué actividad desarrollar en sus propiedades hoy trabajan con potreros divididos, rotación de pasturas, mejoramiento de suelos y animales con mejor genética.
El MAG acompaña este proceso mediante asistencia técnica, provisión de insumos y maquinaria, incluidos tractores destinados a fortalecer la producción de leche.
Uno de los puntos destacados por González es la progresiva formalización de los productores. Los trabajadores se organizan mediante comités y asociaciones, cuentan con cuentas bancarias en el Banco Nacional de Fomento (BNF) y mantienen vínculos comerciales con industrias que compran su producción.
El esquema genera, además, un flujo de ingresos periódico. De acuerdo con el viceministro, las industrias pagan la leche cada 15 días, lo que permite a las familias administrar sus recursos con mayor previsibilidad.
“Es un rubro muy noble, es un rubro que nosotros formalizamos”, sostuvo.
La presencia de industrias cercanas también resulta determinante para sostener el crecimiento. González mencionó a las empresas ubicadas en la zona de Río Verde y a la industria de Friesland, entre otras, como puntos de comercialización para la leche producida en Maracaná.
Este vínculo entre productor e industria permite que el crecimiento de la producción tenga una salida comercial concreta y abre espacio para seguir aumentando la escala.
La estrategia productiva de Maracaná no se concentra exclusivamente en la leche. La agricultura también cumple un papel importante, especialmente para generar alimentos destinados al ganado.
Uno de los ejemplos es la elaboración de ensilaje para la alimentación animal, que permite aprovechar la producción agrícola dentro del propio sistema pecuario. A esto se suman actividades como la cría de ovinos y porcinos, principalmente como mecanismos de diversificación de los ingresos familiares.
González explicó que el objetivo es que las familias puedan contar con un rubro destinado a generar ingresos y otro que contribuya al sustento, reduciendo la necesidad de destinar todo el dinero obtenido a la compra de alimentos y otros servicios.
Un mercado de US$ 1.000 millones
La apuesta por la producción lechera tiene detrás un mercado de gran dimensión. El viceministro señaló que la producción bovina de leche distribuye alrededor de US$ 1.000 millones cada año en las zonas rurales del país, lo que dimensiona el potencial que representa para regiones que todavía se encuentran en una etapa de expansión.
En ese contexto, Maracaná busca consolidar su crecimiento mediante una mayor productividad, formalización y articulación con la industria. La elaboración de queso artesanal paraguayo también aparece como una alternativa para agregar valor a la producción primaria.
Para Canindeyú, el desafío pasa ahora por aprovechar su fuerte base ganadera y agrícola para ampliar la generación de valor. Con un hato cercano al millón de cabezas y una producción lechera que gana participación, el departamento suma nuevas oportunidades a su tradicional perfil pecuario.
La combinación de ganado, agricultura, asistencia técnica, genética, formalización e industrias cercanas plantea un escenario en el que el negocio rural puede avanzar desde la producción primaria hacia cadenas con mayor integración y valor agregado.
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