Psicóloga de profesión y apasionada por el desarrollo humano, Alvarenga construyó una carrera basada en valores que considera innegociables, la transparencia, la sinceridad y la capacidad de conectar genuinamente con quienes la rodean. Su filosofía de trabajo se aleja de los modelos tradicionales de liderazgo y apuesta por una gestión centrada en el crecimiento mutuo. “Apuesto mucho por ese liderazgo que es para inspirar, estar capacitando, ser capacitado”, dijo.
Para ella, liderar no significa tener todas las respuestas. Al contrario, cree que uno de los mayores desafíos del liderazgo moderno es reconocer las propias limitaciones y mantener una actitud permanente de aprendizaje. “Apuesto mucho por un liderazgo que inspire. También por capacitar y capacitarme. No tengo problema en decir ‘no sé’, porque ser transparente también implica reconocer cuándo uno necesita aprender algo nuevo para poder ayudar”, afirmó.
Su historia profesional estuvo marcada por personas que ayudaron a moldear esa visión. “Gustavo Soylan, que fue mi primer gerente de recursos humanos. Él para mí es una persona que me acompañó a derribar un paradigma, un constructo, es como que estaba en una nave de ilusiones, de ideales, y me conectó con lo que es el área de recursos humanos, que en ese momento yo no entendía”.
A lo largo de los años, otras figuras dejaron huellas profundas en su desarrollo profesional. Andrea Rodríguez y Josefina Otero aparecen entre sus principales referentes, personas que contribuyeron a fortalecer sus convicciones sobre la integridad, la coherencia y el valor de la palabra. “Con ellas aprendí lo que soy y también lo que no me gustaría dejar de ser en lo profesional”, señaló.
Más allá de sus mentores, Alvarenga reconoce que gran parte de su crecimiento provino de la experiencia cotidiana, de los errores y de la observación constante de las personas que la rodean.
“Me considero una persona extremadamente autocrítica. Aprendí mucho de mis errores y también de cada persona con la que me tocó trabajar, eso es un poco lo que hoy puedo decir de qué rigen mis valores, principalmente el eje de las personas. Tener claridad en la cultura, tratar de decir y sentir lo que es la cultura, la sinergia dentro del equipo fundamental”, comentó.
Esta combinación entre psicología y gestión empresarial define gran parte de su enfoque. “La psicología me ayuda a conectar con las personas. Mi filosofía combina esa sensibilidad humana con el rigor estratégico que requiere una organización”, explicó.
En una industria tan dinámica como la hotelera, donde el servicio está permanentemente expuesto al juicio de los clientes, considera que la competitividad depende en gran medida de la manera en que las empresas gestionan a sus colaboradores. “Cuando trabajamos con personas no existe una única regla. Hay que conocer a cada individuo, comprender sus circunstancias y actuar con empatía”, sostuvo.
Para Alvarenga, el servicio que recibe un huésped es el reflejo directo de lo que ocurre dentro de la organización. Por eso insiste en que la excelencia externa solo puede construirse cuando existe una experiencia positiva para quienes forman parte del equipo. “El espejo de una organización empieza mucho antes de que llegue el cliente. Comienza desde el primer contacto que una persona tiene con Recursos Humanos y continúa durante toda su experiencia dentro de la empresa”, afirmó.
Esa visión también transformó la manera en que entiende los procesos de selección. Lejos de la idea tradicional de que el postulante debe sentirse agradecido por recibir una oportunidad laboral, sostiene que la relación debe construirse desde el respeto mutuo.
“Muchas veces les digo a los candidatos que también nosotros tendríamos suerte si ellos aceptan trabajar con nosotros. Hoy las personas evalúan las organizaciones tanto como las organizaciones evalúan a las personas”, dijo.
En ese contexto, la marca empleadora cobra un papel cada vez más relevante. Según Alvarenga, los profesionales investigan la reputación de las empresas antes de postularse y valoran aspectos que van mucho más allá del salario. “Las personas observan los valores institucionales, la cultura, el trato humano y el ambiente laboral. Todo eso forma parte de la propuesta de valor de una organización”, aseguró.
Dentro de Wyndham, destaca la importancia del trabajo conjunto con líderes y gerentes para convertir esa filosofía en acciones concretas. Considera que Recursos Humanos no genera transformaciones por sí solo, es a través de la influencia y el acompañamiento constante. “Mi trabajo consiste en ser una aliada estratégica de los líderes para que la gestión de personas cobre vida dentro de la operación diaria”, dijo.
“La hotelería es uno de los entornos más dinámicos y demandantes que existen. Todos los días aparecen desafíos nuevos y necesitamos responder con madurez, templanza y elegancia”, afirmó. Fuera del ámbito laboral, Alvarenga encuentra equilibrio en la música, las caminatas al aire libre, los viajes y el tiempo compartido con su familia. Se define como una apasionada de la vida, optimista y profundamente agradecida.
“Creo mucho en Dios y tengo la certeza de que nunca estoy sola. También amo la naturaleza, la música y los pequeños momentos que nos recuerdan lo valiosa que es la vida”, concluyó.
Tu opinión enriquece este artículo: