En entrevista con InfonNegocios compartió los aprendizajes que marcaron su carrera, los pilares para posicionar marcas en mercados competitivos, el impacto de la inteligencia artificial en la industria y los desafíos detrás del reciente rebranding de la compañía.
¿Cuál es tu filosofía de trabajo?
Mi filosofía se basa en el marketing de resultados con propósito. Creo que ninguna estrategia es exitosa si no genera un impacto medible en el negocio, pero tampoco es sostenible si no conecta genuinamente con las necesidades humanas. Apuesto por el liderazgo empático, la agilidad para pivotar ante cambios del mercado y la curiosidad constante como motor de innovación.
¿Quién fue tu mayor mentor y qué aprendiste?
Tuve la suerte de aprender de líderes que me enseñaron que el marketing no es lo que decís, es lo que haces sentir, lo que haces llegar. Mi mayor aprendizaje de mis mentores fueron la resiliencia estratégica; la capacidad de mantener la calma en mercados cambiantes y entender que detrás de cada dato hay una persona tomando una decisión basada en la confianza.
Mi mayor escuela fue mi paso por Bristol. Allí tuve líderes que confiaron en mi potencial, y que me desafiaron constantemente a superar mis propios límites. El gran aprendizaje fue entender que la escalabilidad es posible, me enseñaron que gestionar la identidad y la estrategia de más de 80 sucursales requiere una mezcla perfecta entre procesos rigurosos y una conexión humana genuina con cada equipo local. Aprendí que el liderazgo no se trata de estar en todos lados, sino de lograr que la visión de marca esté presente en cada rincón.
¿Qué estrategias considera esenciales para posicionar una marca en mercados competitivos?
En un entorno saturado, la base no está en gritar más fuerte, sino en ser más relevante. Mis tres pilares son:
Diferenciación real: Encontrar ese ángulo que la competencia no puede replicar.
Cercanía con el cliente: Escuchar activamente al cliente para anticiparnos a sus dolores o necesidades.
Omnicanalidad coherente: Que la marca hable el mismo idioma, ya sea en un cartel en la calle o en una respuesta de Instagram.
¿Qué rol considera que juegan la inteligencia artificial y la tecnología en la transformación del marketing actual?
La IA no viene a reemplazar al marketero, viene a potenciarlo. Hoy es nuestra mejor aliada para la hiperpersonalización y la eficiencia operativa. Nos permite procesar volúmenes de datos que antes eran inabarcables, liberando tiempo creativo para que nosotros, los humanos, nos enfoquemos en la estrategia y la narrativa emocional que la máquina aún no puede replicar.
¿Cómo haces para equilibrar la creatividad con la necesidad de medir resultados y lograr objetivos concretos?
Para mí, la creatividad es una solución a un problema de negocio. No veo el arte y la métrica como enemigos; de hecho, los datos son los que nos dicen si nuestra creatividad está funcionando. Implemento metodologías donde la "gran idea" siempre debe responder a un objetivo de conversión o posicionamiento claro, validando con test rápidos para ajustar el rumbo sin perder la esencia creativa.
Mi experiencia liderando el rebranding de Sara Comercial es el mejor ejemplo de este equilibrio. Un cambio de imagen no es solo estética; es una decisión estratégica para comunicar compromiso y desarrollo. Logramos innovar visualmente, pero siempre con el norte puesto en los KPIs de negocio. Para mí, la creatividad es el vehículo, pero los resultados son el destino. En ese proyecto, el éxito fue lograr que la nueva identidad no solo se viera bien, sino que trasmitiera confianza y sentido de pertenencia en clientes y colaboradores.
¿Qué es lo que más te apasiona de tu trabajo y cómo le transmitís eso al equipo?
Lo que más me apasiona es la capacidad del marketing para transformar realidades y conectar personas. Para transmitir esto a mi equipo de trabajo, apuesto por un liderazgo empático y colaborativo. Mi objetivo es que mi equipo me vea como un apoyo, y no como la "jefa” alguien a quien pueden acudir si encuentran obstáculos, sabiendo que mi prioridad es enseñar, comprender y compartir todo lo que aprendí en mi corta trayectoria.
Soy muy consciente de que el aprendizaje es mutuo: yo aprendo de ellos todos los días también. Respeto profundamente sus tiempos y sus personalidades individuales, porque entiendo que un equipo motivado es aquel donde cada integrante se siente escuchado y valorado por lo que es. Mi pasión es ver cómo el crecimiento de cada uno se traduce en el éxito de una estrategia común en dónde todos participan.
Celebramos los logros basados en datos, pero también el proceso creativo. Intento contagiarles que somos los "creativos de la demanda" y que cada acción cuenta para el crecimiento de todos.
¿Qué proyecciones tienen para el sector este año?
Para este año, la proyección central es la conexión profunda a través de contenido de valor. Ya no basta con estar presentes; el mercado exige marcas que eduquen, entretengan y aporten algo real a la vida del consumidor. El desafío será utilizar la tecnología para personalizar esos mensajes, logrando que cada interacción se sienta humana y relevante, y no simplemente transaccional.
¿Qué hobbies o intereses fuera del trabajo te ayudan a mantenerte motivada?
Fuera de la oficina, mi motor es el aprendizaje constante: amo leer temas referentes al marketing, y seguir capacitándome; creo que la curiosidad es lo que nos mantiene vigentes. También soy una apasionada del baile, un arte que practico desde siempre y que me permite canalizar energía y creatividad.
Hoy me estoy preparando para proyectos personales con un propósito claro: ayudar a más personas, empresas a comunicar lo que quieren lograr. Pero por sobre todo quiero transmitirles a los jóvenes que, con sacrificio y constancia, todo es posible. Yo logré cosas importantes en mi carrera a los 24 años, empecé desde muy chica, enfrentando desafíos grandes, y mi mensaje para ellos es que, si yo pude, ellos también pueden. Mi mayor motivación actual es ser ese puente para quienes están empezando.
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