El proyecto cumplirá dos años en septiembre y nació en uno de los momentos más difíciles de la vida de su propietario. Entre 2020 y 2023, Candia enfrentó una serie de golpes personales y profesionales que cambiaron por completo el rumbo de su vida. En un mismo año perdió a sus padres, con apenas cuatro meses de diferencia, y posteriormente quedó sin empleo tras el cierre del hotel donde trabajó durante 15 años.
“Fueron dos golpes muy fuertes. Mi mamá falleció en el Día de la Madre y mi papá dos días antes de mi cumpleaños. Dos pilares que se me fueron en el mismo año. Uno nunca se recupera del todo de eso... pero cuando estaba intentando seguir con la vida, se cerró el hotel donde trabajé durante 15 años”, recordó José.
“Me liquidaron bien porque fui un trabajador constante y disciplinado. Siempre estaré agradecido con la empresa. Entonces decidí ir a España, ya que tenía algunos contactos, pero me fui a trabajar. Finalmente regresé por temas de sucesión familiar. Como amo San Ber, decidí quedarme. Muchos me preguntaban: ‘¿Pero qué hacés todavía en Paraguay?’, y esa es la gran pregunta”, comentó.
Fue entonces cuando surgió la oportunidad de emprender.
“Un amigo que administra locales en San Bernardino me comentó que había un espacio disponible. Muchos lo rechazaban porque era pequeño, pero cuando lo vi sentí que podía convertirlo en algo especial”, contó.
Candia decidió crear un espacio que transmitiera emociones y recuerdos. El local, inicialmente diseñado para apenas 12 personas, fue ampliado con una terraza techada y un jardín inspirado en los jardines colgantes, permitiendo recibir actualmente a unas 32 personas sentadas, además de una barra pensada para quienes desean disfrutar de un café o mantener una conversación más informal.
“Lo que más distingue a El Rey Gourmet es que las personas sienten que entran a una casa familiar, se sienten cómodas. Para mí, el concepto refleja mi vida y mi experiencia trabajando en el Hotel del Lago. Combina elementos europeos con lo tradicional paraguayo. Hay mucha cerámica, encaje ju y ñandutí. Las mesas son todas antiguas. Me acompaña lo tradicional: el nicho que perteneció a mi bisabuela, una balanza antigua que era de la despensa de mi tía, un baúl donde mi abuela guardaba su ropa. Cuando uno entra, se siente identificado”, explicó.
El nombre del emprendimiento también tiene una profunda carga afectiva. Candia recordó que su madre lo llamaba cariñosamente “mi rey” por ser el hijo mayor de la familia.
“Ella decía que no podía haber varios reyes en un mismo reino. Yo era el rey y mis hermanos eran los príncipes. Era algo que repetía siempre”.
La pasión de su madre por la cocina también dejó una huella imborrable. Durante su infancia, los aromas de vainilla, canela y pasteles recién horneados formaban parte de la rutina diaria.
“Mi mamá cocinaba para vender y yo la ayudaba. Crecí entre recetas, hornos y sabores. Creo que gran parte de lo que soy hoy nació ahí”, dijo.
A nivel gastronómico, El Rey Gourmet se diferencia por su propuesta inclusiva. Cerca del 60% de los productos que ofrece son sugar free, sin gluten, sin lactosa o adaptados a estilos de alimentación keto y low carb.
“En cada familia hay alguien que es diabético, celíaco o tiene alguna intolerancia alimentaria. Quería que todos pudieran sentarse a la misma mesa y encontrar opciones para disfrutar”, afirmó.
La carta incluye postres elaborados con harina de almendras, leches vegetales y eritritol como sustituto del azúcar. También ofrece tartas, bizcochos y opciones pensadas para quienes realizan actividad física o buscan reducir calorías.
Según contó, varios clientes diabéticos incluso pusieron a prueba sus recetas monitoreando sus niveles de glucosa tras consumir los productos.
“Esperaron media hora después de comer y comprobaron que no les subía el azúcar. Eso me dio mucha tranquilidad porque soy muy responsable con lo que ofrezco”.
La propuesta también incluye clásicos que rinden homenaje a la historia de San Bernardino, como el tradicional strudel de manzana, acompañado de helado artesanal elaborado por un productor italiano, además de lemon pie y otras preparaciones artesanales cuidadosamente presentadas.
“Cada plato tiene que ser una experiencia. Utilizamos flores comestibles y cuidamos mucho la presentación. Quiero que las personas recuerden lo que probaron y quieran volver”, señaló.
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