Jhoanna Kim, quien junto a su hijo decidió abrir el negocio, se ubicó sobre México casi Herrera, rodeada de oficinas, estudios jurídicos, instituciones públicas y centros educativos. “Sabíamos de la necesidad de un lugar cómodo, con buena comida, higiénico, rico y a precio accesible para alumnos y trabajadores”, explicó la propietaria.
Kim’s Bab abrió sus puertas el 8 de agosto de 2024 y ya se encamina a cumplir sus primeros dos años de actividad. “Mi hijo había estudiado cocina en O'Hara, yo también, pero nuestro fuerte es la comida coreana, con recetas de la familia, salsas de la familia, cosas que ya venía haciendo. Nuestro principal plato son los cup-bap, que consisten en una base de arroz frito o al vapor, con proteína o verduras, o una combinación de todo eso”, comentó Jhoanna.
El cliente puede elegir entre arroz al vapor, arroz frito o una combinación con verduras, para luego sumar distintas opciones de proteínas. Entre ellas se destacan carne vacuna tipo bulgogi, cerdo de bondiola y pollo preparado con salsa teriyaki casera o en versión picante. “Es un plato bastante completo porque tiene carbohidratos, proteína y ensalada. En un solo bowl tenés todo lo que una dieta diaria requiere”, sostuvo.
La calidad de la materia prima también forma parte de la propuesta. Según explicó, utilizan cortes seleccionados como lomo vacuno y pollo halal, ampliando así las opciones para públicos con distintas preferencias alimentarias.
Además de los cup-bap, Kim’s Bab fue ampliando la oferta con otros clásicos de la cocina coreana y asiática. Entre ellos aparecen el ramen, disponible en versiones de carne o mariscos y con tres niveles de picante; el tteokbokki (se pronuncia tok-bo-qui), masas de arroz similares a los ñoquis en salsa; y el kimbap, rollos de alga rellenos con ingredientes a elección.
También incorporaron combos degustación para quienes quieren probar varias opciones a un precio más accesible. “Hay personas que quieren conocer un poco de todo, entonces armamos combos que resultan más convenientes”, explicó Kim.
Las masas de arroz del tteokbokki, los bowls con base de arroz y los pollitos fritos rebozados con almidón de maíz convierten a Kim’s Bab en una opción atractiva para personas celíacas o quienes buscan alternativas más livianas. “Nuestras comidas se caracterizan por no llevar gluten en muchas preparaciones”, remarcó la propietaria.
Además de la comida, el local ofrece bebidas, snacks y productos importados coreanos. Según explicó, una de las principales diferencias con el paladar occidental está en la intensidad del sabor. “El sabor oriental es más tenue, más sutil, menos dulce. Se sienten otros ingredientes”, señaló.
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