El Abg. Gerardo Díaz Johannsen, máster en derecho penal por la Universidad Pompeu Fabra explicó que el derecho penal corporativo no se limita a sancionar conductas ilícitas. “Su verdadero valor está en la prevención. Las empresas que crecen y se internacionalizan deben comprender que los riesgos penales —corrupción, lavado de dinero, delitos económicos— forman parte del mapa de riesgos que puede comprometer tanto la reputación como la sostenibilidad del negocio. En este sentido, el compliance penal se convierte en una herramienta indispensable”, afirmó.
El compliance implica diseñar protocolos internos, capacitar equipos y establecer mecanismos de control que reduzcan la posibilidad de que directivos o empleados incurran en conductas ilícitas. No se trata de un mero formalismo: es un blindaje corporativo que protege a la empresa frente a sanciones legales y, sobre todo, frente al impacto reputacional que puede destruir años de trabajo en cuestión de días.
Sin embargo, en Paraguay este terreno aún no está completamente legislado. La normativa vigente no establece de manera exhaustiva la responsabilidad penal de las personas jurídicas ni los estándares de compliance que deberían aplicarse. Díaz Johannsen señaló que este vacío legal no es una excusa, sino un incentivo para que las empresas adopten voluntariamente las mejores prácticas internacionales. “Incorporar modelos de prevención penal no solo anticipa posibles reformas legales, sino que también posiciona a las compañías locales en un nivel competitivo frente a socios e inversores extranjeros”, sostuvo.
Además, agregó, la responsabilidad corporativa no se limita al ámbito penal. Las dimensiones tributaria y ambiental también son críticas. El incumplimiento fiscal puede derivar en procesos penales por evasión o fraude, mientras que infracciones ambientales —vertidos ilegales, deforestación, contaminación— ganan relevancia en la región y pueden impactar directamente en la continuidad del negocio.
La experiencia internacional respalda esta estrategia. Según Díaz Johannsen, durante su formación en la Universidad Pompeu Fabra, observó cómo países europeos han implementado modelos de compliance que hoy son referencia mundial. “En España, por ejemplo, las empresas pueden ser penalmente responsables si no demuestran haber adoptado medidas de prevención adecuadas. Este enfoque ha transformado la cultura corporativa, obligando a los líderes a asumir un rol activo en la gestión de riesgos legales”, comenta.
El crecimiento corporativo es una oportunidad histórica para Paraguay, pero solo será sostenible si se construye sobre bases sólidas de legalidad, ética empresarial y responsabilidad integral. Incorporar el derecho penal, lo tributario, lo ambiental y el compliance en la estrategia corporativa no es un lujo, es una necesidad. Las empresas que lo comprendan estarán mejor preparadas para competir, atraer inversión y consolidar su posición en un mercado cada vez más exigente.
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