¿La era del vehículo eléctrico?

¿Sabía que el vehículo eléctrico (VE) fue inventado en el siglo XIX, cerca de 50 años antes que su homólogo de combustión interna?

En la década de 1910, un tercio de los automóviles que circulaban en Estados Unidos eran eléctricos. Sin embargo, las limitaciones tecnológicas y la disponibilidad de petróleo barato contribuyeron a su declive en favor del vehículo convencional.

Tras el vigente Acuerdo de París sobre cambio climático, el VE ha cobrado protagonismo. Por ejemplo, España se ha comprometido a recortar casi un 50% las emisiones de gases de efecto invernadero durante los próximos quince años, y una condición necesaria para lograrlo es aumentar la cantidad de VE en el parque automotor.

Pero a pesar de sus beneficios medioambientales, el mercado de VE es pequeño. En 2016, apenas se matricularon 3.650 turismos eléctricos en España, el 0,3% del total. En el conjunto de la UE, la cuota de mercado superó el 1% y en Noruega –paradigma del éxito del VE– rozó el 30%.

¿Qué factores explican la escasa penetración de VE? La evidencia disponible revela que el precio relativo es uno de los principales desincentivos a la compra. Un estudio reciente de BBVA Research muestra que el coste de un VE supera al otro de combustión interna, incluso tras considerar sus menores gastos de mantenimiento y las bonificaciones a la compra. También otros factores son el poco incentivo gubernamental al momento de adquirir un VE, la falta de bocas de carga en el área urbana y rural, la disponibilidad limitada de modelos (cantidad importada al año o sobre pedido), el temor a la depreciación del automóvil causada por los avances tecnológicos y el desconocimiento de las ventajas ofrecidas.

Hasta el momento, estos impedimentos no han sido compensados por los elementos que incrementan el atractivo del VE, como por ejemplo acceso preferencial a carriles especiales, la exención del pago de peajes y estacionamientos o la mayor concienciación medioambiental de los compradores.

¿Qué medidas se pueden adoptar para acelerar la adopción del VE? Dada la multiplicidad de obstáculos, la estrategia debería ser integral. Con la finalidad de aumentar su competitividad-coste, sería conveniente establecer un programa de incentivos lo suficientemente generoso como para invertir el diferencial de coste con los automóviles convencionales. Su duración debería estar condicionada a la consecución de un objetivo de motorización eléctrica a largo plazo.

Para solventar el déficit de infraestructuras de recarga, no solo sería necesario incrementar los recursos públicos destinados a tal fin, sino que también habría que potenciar la colaboración público-privada. Para ello, resulta esencial simplificar los trámites para que una empresa actúe como gestor de carga y eliminar la obligatoriedad de que su objeto social acredite la capacidad para comercializar energía eléctrica.

Además de potenciar los incentivos monetarios y reforzar los servicios de recarga, sería recomendable armonizar y extender los incentivos no monetarios entre las corporaciones locales. La provisión de plazas de aparcamiento para VE y la utilización de carriles de uso exclusivo del transporte público son ejemplos de medidas adoptadas en numerosas ciudades europeas. En paralelo, sería aconsejable desarrollar una estrategia para ampliar la concienciación social en cuestiones medioambientales y dar a conocer los beneficios del VE.

Durante el último año, el interés de la industria y los consumidores por el VE ha aumentado. La expectativa de mayores exigencias regulatorias que limitan todavía más las emisiones contaminantes, los avances tecnológicos y el apoyo de las autoridades, entre otros factores, han situado al VE entre las prioridades de los fabricantes.

Por tanto, tras más de un siglo desde su aparición, el momento del VE podría haber llegado.

Fuente: Juan Ramón García y Angie Suárez, economistas de BBVA Research.

Tu opinión enriquece este artículo:

Leandro Petersen: “La federación debe entenderse como marca deportiva y entretenimiento, no como equipo que solo se activa cuando juega”

(Por TA) Las federaciones nacionales de fútbol ya no compiten únicamente dentro de una cancha. También disputan un terreno mucho más amplio y complejo: la atención del público y la inversión de las grandes empresas. En ese escenario, el marketing dejó de ser un complemento y se transformó en una pieza estratégica para sostener proyectos deportivos, infraestructura y expansión internacional, según Leandro Petersen, dirigente comercial y de marketing de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), en una entrevista en la que analizó qué deben hacer las federaciones para consolidarse como marcas modernas.

Real estate corporativo: cuando la oficina deja de ser gasto y pasa a construir marca

(Por TA) El mercado corporativo en Paraguay comenzó a cambiar de ritmo y de lógica. Ya no se trata únicamente de alquilar metros cuadrados o instalar escritorios en una ubicación conveniente, sino de construir infraestructura que acompañe el crecimiento empresarial y proyecte una imagen de solidez. Así lo explicó el arquitecto Juan Bonini, propietario de Estudio Bonini, quien aseguró que el sector atraviesa una etapa emergente y de expansión acelerada.

Entre shocks externos y desafíos internos: el balance económico del primer trimestre

(Por MV) El primer trimestre del año dejó en Paraguay un escenario económico marcado por contrastes, donde factores internos y externos comenzaron a reconfigurar los indicadores económicos. Desde la irrupción de un contexto internacional más adverso hasta tensiones en las cuentas fiscales, el período combinó señales positivas con alertas que podrían ir ganando peso en la agenda en esta otra parte del año.