Hoy existen modelos rígidos, de diseño aerodinámico, y otros flexibles, de tela impermeable, que se adaptan a distintos tipos de vehículos y necesidades. La lógica es simple: liberar espacio interno, viajar más cómodos y evitar sobrecargar el habitáculo. En Paraguay, donde los viajes por carretera se intensifican en vacaciones, fines de semana largos y escapadas al interior, esta tendencia gana terreno año tras año.
Desde Herimarc, uno de los puntos de referencia en accesorios automotrices, confirman que la demanda se dispara en temporada alta. Así lo explica Nicolás Gill, gerente comercial minorista de la firma, quien señala que el portabultos dejó de verse como un lujo para pasar a ser una opción funcional para familias, parejas y viajeros frecuentes.
En cuanto a los tipos disponibles, Gill detalla dos grandes categorías. Por un lado, los portabultos rígidos, que requieren barras sobre el techo del vehículo y ofrecen mayor protección, capacidad y durabilidad. Por otro, los modelos de tela impermeable, que se colocan directamente sobre el techo y resultan una alternativa más flexible para usos puntuales. “Ambos cumplen la misma función, pero la elección depende del tipo de viaje y del vehículo”, aclara.
En el caso de los rígidos, Herimarc trabaja con portabultos de la marca MEEDO, disponibles en tres capacidades pensadas para cubrir gran parte del parque automotor paraguayo. El modelo de 340 litros está orientado a autos compactos y sedanes chicos; el de 480 litros, el más versátil y demandado, se adapta tanto a SUVs como a camionetas medianas; mientras que el de 620 litros apunta a vehículos grandes y más largos, como camionetas full size.
“El de 480 litros es, sin duda, el producto estrella. No es ni muy grande ni muy chico y queda bien en la mayoría de los vehículos que circulan en Paraguay”, resume Gill. A esto se suma el factor estético: además del clásico negro liso, existe una versión con textura exterior, pensada para quienes buscan algo distinto sin resignar funcionalidad.
En términos de costos, los precios parten desde G. 2.200.000 para el modelo de 340 litros, con instalación incluida. Según explican desde la empresa, el montaje es rápido y, en temporada de viajes, se prioriza a los clientes para que puedan comprar, instalar y salir a la ruta en el mismo día.
Más allá de los números, el fenómeno habla de un cambio de hábitos. Con rutas cada vez más transitadas y vehículos que cumplen múltiples roles —trabajo, ciudad y viaje—, los portabultos se consolidan como ese accesorio que aparece cuando el baúl dice basta. En Paraguay, donde moverse en auto sigue siendo sinónimo de libertad, sumar espacio también es sumar tranquilidad al viaje.
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