La publicidad cambió. Cambiaron las plataformas, los formatos, los hábitos de consumo y la manera en que las marcas se relacionan con las personas. Lo que no cambió y no va a cambiar es la necesidad de ideas con sentido, de creatividad que conecte de verdad y de equipos que entiendan que comunicar no es llenar espacios, sino generar impacto.
En Ojo de Pez llevamos 21 años viendo lo que otros no ven. Y eso, muchas veces, implicó ir en dirección contraria. Elegir no repetir fórmulas, no morder cualquier anzuelo y no confundir tendencia con relevancia. Ser mayoría contra corriente es tener criterio, experiencia y la convicción de apostar por ideas que construyan valor real para las marcas y para las personas.
A lo largo de estos años trabajamos decenas de campañas que nos desafiaron creativa, estratégica y humanamente. Campañas atravesadas por contextos económicos complejos, cambios culturales profundos y una industria cada vez más vertiginosa. Nuestra decisión fue clara: mirar en gran angular, entender el entorno antes de actuar y salpicar las aguas con ideas que sorprendan, conecten y den resultados.
Hoy convivimos con inteligencia artificial, data, automatización, nuevas plataformas y generaciones que no consumen marcas por inercia: las eligen o las ignoran. Frente a ese escenario, nuestro diferencial no es hacer más ruido, sino hacer mejor comunicación. Más relevante, más honesta, más humana.
Nada de esto sería posible sin el equipo que forma Ojo de Pez. Un equipo diverso, comprometido, curioso y profundamente profesional. Personas que entienden que la creatividad no vive sola, que necesita estrategia, planificación, ejecución y trabajo colaborativo. Me siento profundamente orgullosa de liderar un grupo de grandes talentos que no solo hace bien su trabajo, sino que cree en lo que hace y se anima a pensar distinto.
Cumplir 21 años no es mirar atrás con nostalgia.
Es mirar hacia adelante con claridad.
Ser mayoría contra corriente hoy es sostener una visión. Es entender que la experiencia no pesa: impulsa. Que el liderazgo no impone: acompaña. Y que las mejores ideas siguen naciendo cuando hay confianza, equipo y convicción.
Seguimos viendo lo que nadie ve. Y lo mejor, todavía está por venir.
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