Para Paredes, el atractivo principal de una selección no está solamente en lo deportivo, sino en su capacidad de generar esa conexión emocional masiva única ya que, cuando juega la selección, explicó, se produce un fenómeno difícil de replicar en otros espacios, es decir, la atención se unifica. No estamos hablando de edad ni del nivel socioeconómico o la afinidad política; durante esos momentos, casi todo un país se detiene alrededor de una misma conversación y es justamente ese nivel de transversalidad el que convierte a la selección en una plataforma publicitaria de alto impacto.
La selección nacional ocupa un lugar muy tradicional en muchos países futboleros, especialmente en Sudamérica, ya que, se trata en un elemento de identidad colectiva. Esa condición es la que la vuelve especialmente valiosa para las marcas, porque no solo ofrece visibilidad, sino asociación emocional con orgullo, pertenencia y representación nacional.
Al comparar el patrocinio de una selección con el de un club, Paredes aclaró que no se trata de elegir uno u otro como mejores o peores, sino de entender qué aporta cada plataforma. Los clubes tienen una ventaja específica en la continuidad ya que existen más partidos, más presencia durante el año y una relación más constante con su público. Eso permite construir recordación sostenida de marca.
Sin embargo, con la selección se trata de otra lógica ya que su fuerza está en los momentos de alta concentración mediática y emocional. No habla solo a una hinchada, sino a todo un país al mismo tiempo y esa expansión del mensaje es lo que genera valor diferencial en términos de reputación y alcance.
“Una selección nacional conecta emocionalmente a todo un país en un mismo momento, algo que muy pocas plataformas logran”, dijo Paredes al explicar ese fenómeno.
A la hora de definir un patrocinio, el especialista señaló que no existe una única variable determinante. Todo depende del objetivo de la marca. Si lo que se busca es impacto de corto plazo, una selección en proceso clasificatorio o en un Mundial puede ser una herramienta muy eficiente para activar ventas mediante campañas, promociones o acciones puntuales.
Si el objetivo es reputacional, el valor también es alto. La selección permite a las marcas asociarse a atributos positivos como unidad, orgullo e identidad nacional, además de ampliar su alcance hacia públicos que no necesariamente están conectados con el deporte de forma habitual.
En un Mundial claramente la exposición trasciende fronteras, lo que puede ser estratégico para empresas exportadoras o marcas con planes de expansión regional.
En cuanto a la medición del retorno, Paredes sostuvo que hoy la inversión en selecciones puede ser cuantificada con precisión, siempre que se definan correctamente los objetivos desde el inicio. La visibilidad se mide a través de impactos en medios tradicionales y digitales, mientras que las campañas permiten evaluar ventas, participación y generación de bases de datos. Incluso el relacionamiento corporativo puede transformarse en métricas concretas cuando se traduce en contactos, reuniones o negocios cerrados.
El rendimiento deportivo, por su parte, influye, pero no de forma inmediata. Una selección puede atravesar ciclos de bajo rendimiento sin perder completamente su valor comercial si mantiene engagement, audiencia y narrativa activa. Sin embargo, cuando la mala performance se sostiene en el tiempo, comienza a impactar en las negociaciones comerciales y en el valor de los patrocinios.
En términos de efectividad publicitaria, el especialista destacó que no hay una única respuesta entre lo tradicional y lo digital. Sino que más bien, ambos conviven. La visibilidad en indumentaria y soportes físicos sigue siendo relevante, pero las activaciones digitales ganaron peso por su capacidad de generar interacción directa y medir engagement en tiempo real.
En Sudamérica, Paredes destacó distintos modelos de gestión. Mencionó el trabajo realizado en la Selección Nacional de futbol de Chile, donde se logró fortalecer el valor comercial incluso en etapas deportivas complejas, construyendo un relato de identidad nítido. También señala avances en la selección paraguaya, con un crecimiento en la estrategia digital y la incorporación de nuevos sponsors, y el caso de la Selección Nacional de Venezuela, que viene trabajando fuertemente la experiencia de estadio y el vínculo emocional con su marca país.
Antes de cerrar la entrevista, el especialista insistió en que el valor de una selección no depende únicamente del resultado deportivo, sino de la capacidad de sostener un relato, construir comunidad y convertir ese vínculo emocional en una plataforma comercial estable en el tiempo.

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