Conservación del yaguareté y de su hábitat genera entre US$ 1,4 y 4 billones anuales en servicios ecosistémicos

(Por BR) La preservación del yaguareté y su hábitat es un desafío que sigue siendo abordado por diversas organizaciones en los últimos años, convirtiéndose en un punto crucial del ecosistema del país y de la región.

El yaguareté, el mayor felino de América y depredador tope, desempeña un papel fundamental en el equilibrio de los ecosistemas. Venerado por su simbolismo en diversas culturas, es un emblema de biodiversidad. Sin embargo, esta especie enfrenta un panorama crítico: la pérdida y fragmentación de su hábitat debido a la expansión agrícola, la urbanización, proyectos de infraestructura y caza ilegal, amenazan su existencia. Según el informe Conectando Puntos de WWF Paraguay,  el yaguareté perdió más del 50% de su rango histórico, lo que subraya la necesidad urgente de medidas de conservación.

“En Paraguay, su presencia se distribuye principalmente en dos regiones del país: la Oriental y la Occidental. La situación de su conservación, sin embargo, presenta diferencias en cada zona. En la región Oriental, una de las poblaciones más importantes se encuentra en el Bosque Atlántico, dentro de la Reserva Natural del Bosque de Mbaracayú, manejada por la Fundación Moisés Bertoni. Aquí, el trabajo conjunto con la fundación fue crucial para la protección de la especie, que es monitoreada constantemente”, indicó Carlos Molinas, especialista en conectividad de WWF Paraguay.

No obstante, la mayor concentración de yaguaretés se encuentra en la región del Chaco, en la región Occidental del país. Esta zona cuenta con algunas de las áreas protegidas más grandes y representativas del país, lo que permitió una mayor protección de las poblaciones de yaguaretés.

En cuanto a la población estimada, Molinas aseguró que “hay alrededor de 1.500 ejemplares de yaguareté en todo Paraguay. Aunque esta cifra refleja un nivel importante de población, las amenazas que enfrenta la especie son considerables.”

Además de los factores naturales, Molinas comentó que los yaguaretés enfrentan conflictos con las comunidades locales, ya que, en algunos casos, estos felinos se adentran en áreas de cultivo, lo que genera tensiones con los habitantes. Es por ello que la convivencia armónica entre las comunidades humanas y los animales se convirtió en uno de los principales objetivos de las estrategias de conservación.

Para mitigar los efectos del aislamiento de las poblaciones, desde WWF Paraguay manifestaron que se está promoviendo la creación de corredores ecológicos, que permiten conectar las áreas protegidas y facilitar el desplazamiento de los yaguaretés entre diferentes zonas. Estos corredores ecológicos benefician al yaguareté, y también contribuyen a la preservación de otras especies que comparten el mismo hábitat, garantizando la estabilidad ecológica de la región. La creación de estos corredores es una estrategia esencial para la conservación a largo plazo de la especie, ya que ayuda a mantener la diversidad biológica y mejora las posibilidades de supervivencia del yaguareté.

La conservación del yaguareté y de sus hábitats tiene un impacto ecológico, y un valor económico significativo. Según un estudio reciente, la conservación de estos ecosistemas genera entre US$ 1,4 y 4 billones anuales en servicios ecosistémicos. Estos servicios incluyen la regulación del clima, la purificación del agua y la protección del suelo, entre otros, los cuales son fundamentales para el bienestar humano.

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