Fluye el reciclaje: “Recibimos aproximadamente 250 kilos por día de vidrios, entre garrafas de cerveza y otros envases”

(Por BR) En la ciudad de Carlos Antonio López, departamento de Itapúa, nace EcoFlow una organización encabezada por Marcia Angst, Marlise Bettio, Jaqueline Schneider, Devora Hermann, la inquietud de sus fundadoras por las calles llenas de basura y la ausencia de un sistema efectivo de recolección de residuos en la zona las llevó a reciclar.

“Siempre veíamos la basura tirada en las calles, y también en nuestras casas, porque nosotras ya teníamos el hábito de separar los residuos. Pero nos preguntábamos, ¿qué hacer con todo eso? Quemarlo no era una opción y nadie pasaba a recolectar”, comentó Angst, presidenta de EcoFlow.  

La organización se gestó gracias a la experiencia previa de Jacqueline, una de las socias, cuya formación como economista incluyó una tesis sobre reciclaje de garrafas PET. Ese conocimiento técnico se convirtió en la base para diseñar un sistema de recolección y tratamiento de residuos que fuera eficiente y replicable. “Nos reunimos y empezamos a recolectar. El principio era no ver más basura en las calles y dar un destino a los residuos de nuestras casas”, explicó Angst.

Para dar inicio a las operaciones, Eco Flow adquirió un pequeño local en el que comenzó a centralizar la recolección. Allí, además, incorporaron un elemento simbólico y educativo: Flowy, la mascota de la organización, que se convirtió en un puente entre la institución y los niños de la comunidad. “Con los adultos es un poco más difícil implementar esta cultura. Por eso nos aventuramos en las escuelas, y la respuesta fue muy positiva. Es una alegría ver cómo los niños se entusiasman y aprenden sobre la importancia del reciclaje”, aseguró la presidenta.  

EcoFlow no solo educa, también actúa. La organización adquirió su propio camión para recolectar residuos en Carlos Antonio López y alrededores, visitando pueblos cercanos para recoger plásticos, cartones, aluminio y vidrio. Según Angst, el vidrio es uno de los materiales con mayor demanda: “Recibimos aproximadamente 250 kilos por día de vidrios, entre garrafas de cerveza y otros envases. Contamos con nuestra trituradora, que mandamos a hacer, y luego entregamos el material triturado a empresas que lo reutilizan”.

Además de vidrio, EcoFlow recolecta cartón, aluminio y chatarra, alcanzando cifras mensuales que sorprenden por su escala, considerando los recursos limitados y la reciente creación del proyecto: unos 7.000 kilos de vidrio, 2.000 a 3.000 kilos de metales y alrededor de 1.000 kilos de cartón al mes. “Todavía es poco comparado con lo que podríamos recibir, porque la concientización aún está en proceso. Pero cada kilo cuenta”, señaló Ansgt.

El trabajo de selección y clasificación de materiales también tiene un fuerte componente social. Una de las metas de EcoFlow es generar empleo para mujeres en una zona donde las oportunidades laborales están tradicionalmente vinculadas al trabajo agrícola, generalmente ocupado por hombres. “Nuestro objetivo es industrializar algunos de estos productos y crear más fuentes de trabajo para mujeres. Por ahora, estamos recolectando, seleccionando y entregando materiales a Ciudad del Este o, en el caso del vidrio, a Asunción”, detalló.

EcoFlow no busca solo la revalorización de residuos, sino también el impacto social. El proyecto está declarado de interés departamental, y entre sus planes a futuro figura la construcción de una guardería que permita a las madres trabajar mientras sus hijos permanecen en un lugar seguro. “Queremos dar trabajo a las mujeres y garantizar que sus hijos estén cuidados. Aquí en el interior, hay un alto índice de violencia contra los niños, y si están cerca, las mamás pueden trabajar tranquilas”, dijo Angst.

A pesar de la magnitud del proyecto, EcoFlow se mantiene en gran medida autofinanciado, con el aporte económico y logístico de sus cuatro fundadoras. “Es un proyecto enorme y ambicioso, pero hasta el momento no contamos con apoyo económico externo. Todo lo que hacemos lo hacemos nosotras mismas”, indicó.

El trabajo de EcoFlow combina acción directa con educación. Las visitas a escuelas permiten enseñar a los niños la importancia de separar y dar un destino adecuado a los residuos, mientras que la organización desarrolla estrategias para involucrar a las familias y vecinos en la recolección.  

“La idea es que este cambio de hábitos no sea solo momentáneo. Queremos que la comunidad vea que reciclar aparte limpia las calles, también genera oportunidades económicas y sociales”, subrayó Angst.

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