Mientras millones de personas celebran el Día Mundial del Perro con regalos, paseos y fotografías junto a sus mascotas, en los refugios la fecha invita a reflexionar sobre una realidad mucho menos visible: el abandono sigue creciendo y encontrar una familia para un perro rescatado continúa siendo una tarea cuesta arriba. Los números de Huellitas Paraguay reflejan con claridad esa situación: de entre 3.000 y 4.300 perros rescatados en los últimos ocho años, poco más de 1.000 lograron ser adoptados. En otras palabras, apenas uno de cada tres encontró un hogar definitivo.
Para Nadia Vargas, directora del refugio Huellitas, esa cifra resume el principal desafío que enfrenta el trabajo de rescate animal. “La gente cree que rescatar es el final de la historia, pero en realidad ahí recién empieza. Recuperarlos física y emocionalmente lleva tiempo, y conseguir una familia responsable muchas veces resulta aún más difícil”, explicó en entrevista con InfoNegocios.
Actualmente, el refugio alberga a 66 perros que esperan una oportunidad. Algunos llegaron hace pocos meses; otros llevan años viviendo allí porque son adultos, tienen alguna discapacidad o quedaron con secuelas permanentes como consecuencia del maltrato.
“Tenemos perros que probablemente nunca sean adoptados. Muchos fueron atropellados, otros tienen problemas neurológicos o simplemente ya son grandes. La mayoría de las personas busca cachorros y esos perros quedan relegados”, lamentó Vargas.
La organización funciona exclusivamente gracias al trabajo voluntario. No cuenta con ingresos fijos y depende de donaciones para afrontar los gastos de alimentación, medicamentos, cirugías, tratamientos veterinarios y mantenimiento del refugio.
“Rescatar un perro implica mucho más que levantarlo de la calle. Hay que alimentarlo, curarlo, rehabilitarlo, castrarlo, vacunarlo y prepararlo para una adopción responsable. Es un compromiso de todos los días y durante todo el año”, señaló.
Aunque los casos de maltrato animal tienen hoy una mayor visibilidad gracias a las redes sociales, desde Huellitas consideran que el problema de fondo sigue prácticamente intacto.
“Hoy vemos más denuncias porque la gente filma y publica todo, pero eso no significa que exista menos abandono. La realidad es que seguimos recibiendo pedidos de ayuda todos los días”, afirmó Vargas.
A su criterio, Paraguay avanzó al contar con una legislación que sanciona el maltrato animal, pero todavía existen importantes desafíos para lograr que las normas se apliquen de manera efectiva.
“La ley está, pero muchas veces los procesos son demasiado lentos. La sensación de impunidad sigue siendo muy grande y eso hace que muchas personas no tomen conciencia de las consecuencias”, sostuvo.
Otro obstáculo es la falta de capacitación de algunas de las instituciones encargadas de recibir las denuncias.
“Muchas veces las personas llegan a una comisaría y quienes las atienden no saben cómo proceder. El maltrato animal también es un delito y necesita ser tratado con la misma seriedad que cualquier otro hecho”, agregó.
La adopción responsable comienza con la esterilización
Para la directora del refugio, reducir la cantidad de perros abandonados requiere atacar el problema desde su origen. En ese sentido, considera que la esterilización masiva sigue siendo la herramienta más efectiva para controlar la sobrepoblación canina.
“La castración es la única forma de disminuir realmente la cantidad de animales en situación de calle. Mientras no existan campañas permanentes y accesibles, el problema seguirá creciendo”, afirmó.
Vargas destacó algunas iniciativas impulsadas por municipios como Asunción y Villa Elisa, además de la reciente apertura de una clínica veterinaria municipal en San Antonio. Sin embargo, considera que todavía falta ampliar la cobertura para llegar a más barrios y comunidades.
Además de las políticas públicas, insiste en que el cambio depende también de una transformación cultural. Todavía persiste la idea de que un perro cumple únicamente la función de cuidar una casa o que puede ser un regalo impulsivo para un niño.
“Un perro no es un juguete ni un objeto descartable. Es un ser vivo que depende completamente de nosotros durante toda su vida. Adoptar significa asumir una responsabilidad que puede durar entre 12 y 15 años”, enfatizó.
En el marco del Día Mundial del Perro, Huellitas busca que la fecha trascienda las celebraciones y sirva para generar conciencia sobre la tenencia responsable. Para quienes dedican su tiempo al rescate animal, el mayor homenaje no está en un juguete nuevo o una fotografía en redes sociales, sino en ofrecer un hogar permanente a quienes aún esperan detrás de los caniles.
“El día que tengamos menos perros abandonados y más familias comprometidas, recién podremos hablar de una verdadera celebración. Hasta entonces, el mejor regalo que podemos hacerles es darles una segunda oportunidad”, concluyó Vargas.
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