Desde 2019, el hogar como tal dejó de operar en su formato tradicional, pero la labor no se detuvo. Hoy funciona como un espacio que ofrece contención, formación y oportunidades reales de desarrollo. El centro promueve la educación integral a través de proyectos como el comedor comunitario, el refuerzo escolar y, especialmente, su iniciativa más emblemática, que es el Proyecto de Inclusión Social a través de la Música.
Este programa brinda formación artística a chicos y chicas desde los 7 hasta los 18 años, abarcando clases de instrumentos, danza, canto, coro, teoría musical y lenguaje musical. Además de contar con una orquesta infantojuvenil activa, el proyecto se apoya en convenios con el Ministerio de Educación y el Ateneo Salesiano, lo que permite a los participantes acceder incluso a formación superior en teoría musical.
“Los chicos no necesitan traer instrumentos desde sus casas. Aquí tienen acceso a violines, guitarras, baterías, saxofones, contrabajos y hasta instrumentos de viento como oboes o fagots”, explicó a InfoNegocios María Emilia Hernández, coordinadora del proyecto Inclusión Social a través de la Música. Los ensayos y clases se realizan de lunes a viernes por la tarde, y los sábados por la mañana, especialmente para quienes integran la orquesta.
A la par, el centro mantiene un comedor comunitario, abierto de lunes a viernes, donde asisten niños, adolescentes y madres con hijos pequeños. El servicio se articula mediante una vinculación con la CODENI, ya que cuando identifican a niñas o niños en la zona, los derivan al centro para que puedan acceder al comedor. También se ofrece educación compensatoria, gracias al programa SAEC del MEC, que permite a los chicos reforzar sus estudios y a jóvenes mayores de 15 años culminar su educación básica en formato acelerado.
Para este segundo semestre del año, el centro abrió su período de inscripciones, que se extiende del 28 de julio al 9 de agosto. La matrícula tiene un costo simbólico de 50.000 guaraníes, y la cuota mensual es de apenas 20.000 guaraníes. Con este pequeño aporte, los estudiantes acceden a todos los servicios educativos y culturales del proyecto.
Al ser consultada sobre los requisitos para comenzar, como los instrumentos musicales, por ejemplo, la coordinadora indica que no son necesarios por lo menos en una primera etapa. “No necesitan comprarse un violín, al menos en un primer tiempo. Los chicos vienen, toman sus instrumentos y se van a su sala de clases”, cuenta. Gracias a este sistema, ningún niño se queda afuera por falta de recursos.
En el centro, todo está pensado para iniciar desde ya, como las guitarras, teclados, arpas y baterías, hasta violonchelos, contrabajos y una gran variedad de instrumentos de viento como saxofones, trompetas y clarinetes. La idea es que la música esté al alcance de todos.
El Centro Educativo Integral Abierto Don Bosco Róga se sostiene gracias a alianzas institucionales y al trabajo comprometido de educadores, músicos y agentes sociales. Sin duda alguna, desde su espacio en Asunción, continúa siendo una fuente de esperanza para cientos de niños y jóvenes que encuentran en el arte el camino para un futuro más sano y digno.
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